La historia de Lyndon Johnson, el presidente que estuvo en la misma disyuntiva que Biden y optó por renunciar a un segundo mandato

Cultura

¿Renunciará Biden? Son muchos quienes ya lo están pidiendo. Dice The New York Times que el presidente de Estados Unidos ha reconocido que tal vez no pueda salvar su candidatura si en sus próximas apariciones no puede convencer al público de que está preparado. The Boston Globe le ha pedido a Biden que abandone la carrera presidencial “por el bien del país”. Son sólo dos ejemplos, pero cada día se suma una nueva firma, un nuevo editorial.

Ya había dudas sobre su capacidad para gobernar durante otros cuatro años (ya no es cuál es hoy su estado sino cuál será dentro de un año, de dos…) y esas dudas aumentaron exponencialmente con el primer debate de la carrera presidencial. Biden sufrió numerosos lapsus y apenas pudo rebatir los argumentos, afirmaciones y mentiras (literalmente) de Donald Trump.

El presidente está mayor porque es mayor, cumplirá 82 años en noviembre, y su lucidez resulta escasa muchas veces, demasiadas para lo que se espera del inquilino de la Casa Blanca, la mesa de poder más importante del mundo. De modo que el debate sigue ahí y los próximos días se esperan decisivos para ver si finalmente Biden se convence (le convencen) y se retira.

Estos días los analistas de la prensa norteamericana se están acordando de Lyndon Baines Johnson, el 36º presidente de EE UU (entre 1963 y 1969), que pudiendo seguir decidió retirarse. Pero en su caso no fueron razones de salud.

El vicepresidente de John F. Kennedy

En la historia de trazo grueso a Johnson le ha quedado un papel muy concreto: fue el sucesor del mítico John Fitzgerald Kennedy, asesinado en Dallas el 22 de noviembre de 1963. Pero si entramos en el detalle resulta que Johnson es, sin embargo, uno de los presidentes más controvertidos de la historia del país.

Muchos historiadores dan un notable a la gestión de Johnson por sus políticas internas. Su administración aprobó muchas leyes importantes que lograron importantes avances en derechos civiles, cuidado de la salud y bienestar. Actuó contra la pobreza con importante logros. En el debe aparece su decisión de aumentar la participación estadounidense en la guerra de Vietnam.

Era el vicepresidente de EEUU y asumió el cargo mayor tras el magnicido de Dallas. Fue en el avión que trasladaba los restos mortales de Kennedy. Pero dos años después, en noviembre de 1964, fue elegido para un nuevo mandato. Arrasó en las elecciones: obtuvo un 61,1% de los votos.

Un segundo mandato era lo natural

Como había servido menos de dos años del mandato del presidente Kennedy, Johnson era constitucionalmente elegible para un segundo mandato completo en las elecciones presidenciales de 1968. Pero Vietnam le estaba costando mucho al país; mucho dinero y muchas vidas. La prensa, por ejemplo el New York Times, percibió una “brecha de credibilidad” entre lo que Johnson decía ante los medios y lo que sucedía en el campo de batalla. El caso es que el presidente empezó a resultar impopular.

A medida que se acercaban las elecciones de 1968, Johnson empezó a perder el control del Partido Demócrata, que se había dividido en cuatro facciones. Pero la costumbre decía que no se le podía negar la renovación de la candidatura a un presidente en ejercicio. Johnson era pues el candidato natural de los demócratas.

“No buscaré y no aceptaré la nominación de mi partido para otro mandato como su presidente”

Sin embargo, su ajustada victoria en las primarias de New Hampshire en marzo de 1968 impulsó las candidaturas de Eugene McCarthy y Robert F. Kennedy. Debió sentir Johnson que ni en su partido le querían y el 31 de marzo, al final de un discurso, sorprendió a todos anunciando que no se presentaría a la reelección. “No buscaré y no aceptaré la nominación de mi partido para otro mandato como su presidente”, aseguró.

¿Por qué se retiró Johnson?

En las universidades norteamericanas llevan medio siglo debatiendo sobre por qué Lyndon B. Johnson decidió dar un paso atrás y retirarse a sus cuarteles de invierno. Para algunos, irse fue una manera de reivindicar su presidencia y de hacerlo, mejor cuando los indicadores (no sólo los económicos) empezaban a ser negativos.

Otros señalan que Johnson se había quedado sin objetivos domésticos y se había dado cuenta de que su personalidad había erosionado su popularidad. Cuando se le pidió que explicara por qué era impopular, respondió: “Tengo una personalidad dominante y cuando consigo que se hagan las cosas no siempre complazco a toda la gente”.

Su mujer sí le animó a retirarse

Pero como ahora con Biden, la salud del presidente no era buena, aunque en ese momento sólo tenía 60 años. A diferencia del caso del actual inquilino de la Casa Blanca, la mujer de Johnson sí le animó a retirarse. Ella era Claudia Alta Taylor Johnson, más conocida como Lady Bird Johnson.

Fue periodista, docente, activista política y empresaria. En 1968, durante un almuerzo para mujeres en la Casa Blanca, le preguntó a la actriz y cantante Eartha Kitt su opinión sobre la guerra de Vietnam. “Ustedes están enviando a los mejores de este país a que les maten de un tiro”, le respondió. La primera dama rompió a llorar. Kitt tuvo que exiliarse profesionalmente por unos años (no queda claro si por presión y empeño de Lady Bird).

¿Ganaron los demócratas al marcharse Johnson?

Pues no, perdieron. Tras la renuncia de Johnson, el vicepresidente Hubert Humphrey entró en la carrera demócrata por la canditura a las presidenciales de noviembre de 1968, junto a Kennedy y McCarthy. Cuando mejor le iban las cosas a Bobby Kennedy, fue asesinado en junio por Sirhan Sirhan, un nacionalista árabe.

Al final, Humphrey ganó la nominación presidencial en la Convención Demócrata de agosto, celebrada en Chicago. No hubo precisamente unidad. A las puertas se manifestaban y eran apaleados activistas conta la guerra de Vietnam, y ya antes los demócratas racistas de los estados del sur se habían separado por las políticas a favor de la igualdad de Humphrey (y antes de Lyndon B. Johnson).

Tras la convención, las encuestas mostraban que Humphrey perdería las elecciones generales por 20 puntos. El 5 de noviembre de 1968 se celebraron los comicios. Richard Nixon obtuvo el 43,42% de los sufragios y Humphrey el 42,72%. Nixon ganó en 32 estados, Humphrey en 13 y Wallace, tercero en discordia, en 5. Pero en el detalle se vio que, en votos, el republicano ganó por una diferencia de poco más de 500.000 votos.

Fuente: 20 minutos