Biden se aferra a la candidatura presidencial pese a la presión mediática y política: “Le están pidiendo que deje su ego a un lado”

Cultura

“¿Tiene el presidente Biden, a sus 81 años, Alzheimer, alguna forma de demencia o enfermedad degenerativa que pueda provocar este tipo de lapsos?”. Esta es una de las preguntas que más hacen los periodistas en Washington desde hace una semana, cuando el actual presidente se enfrentó a Trump en un debate que ha provocado un terremoto político y una gran duda en todo el país: cambiar o no al candidato demócrata a la Casa Blanca.

Por el momento, el presidente se aferra a su candidatura, como demuestra su reunión de este miércoles con una docena de gobernadores. En el encuentro privado para tranquilizar a parte de su partido les aseguró que se había sometido a un chequeo médico (que no contenía ninguna prueba importante, sino simplemente una revisión) y que se encuentra bien, según revelaron fuentes del encuentro a varios medios estadounidenses. Esto desmentiría lo que había dicho la Casa Blanca el pasado 3 de julio, cuando la portavoz presidencial Karine Jean-Pierre dijo que Biden no se había sometido a un examen médico desde febrero.

“A Biden siempre se le ha tenido por una persona un poco despistada, por eso el tema de su salud, pese a estar ahí, no tenía porque influir tanto. Sin embargo, el debate ha sido muy revelador y ha dejado a todos en shock al ver su estado actual“, asegura a 20minutos Adam Dubin, profesor de Derecho Internacional en la Universidad Comillas ICADE. “El presidente es el jefe del partido y aunque en estos años hubo comentarios, los partidos suelen ser muy fieles y respetan la decisión si Biden se quiere presentar”, explica antes de matizar que por ello este podría ser un caso tan particular.

La presión sobre su candidatura ha ido aumentado cada día que pasa, especialmente en los medios históricamente alineados con las postura demócratas. Desde el debate hasta hoy se ha pasado por varias fases: calificar el cara a cara como un desastre, después hablar de que incluso Obama tuvo alguno complicado y defender al presidente y, por último, decir abiertamente que se tiene que ir. El profesor asegura que en toda esta corriente de opinión el The New York Times ha contribuido mucho, pero que no es el único. El periódico The Boston Globe pidió esta semana a Biden abandonar la carrera presidencial “por el bien del país” y reflejó en su editorial que aumentan las dudas sobre su capacidad para gobernar durante otros cuatro años.

Volver a atraer a los votantes

Es precisamente ese espacio mediático el que Biden pretende recuperar y por ello está acudiendo a entrevistas y realizando apariciones públicas. Aunque la Casa Blanca ha negado esta información, una fuente cercana al presidente dijo el miércoles a varios medios, incluido el The New York Times, que Biden había reconocido que tal vez no pueda salvar su candidatura si no convence al público de que está preparado para el puesto y que sus apariciones públicas de los próximos días serían determinantes.

Este jueves Biden afirmó en una entrevista de radio que “metió la pata” durante el debate presidencial contra Trump, pero prometió seguir en la carrera electoral. En una conversación con el presentador de radio Earl Ingram, que se emite en una emisora del estado clave de Wisconsin, el presidente aseguró que “cometió un error”. “Tuve una mala noche“, aseguró el mandatario. “Me equivoqué (…) pero aprendí de mi padre que cuando caes, te levantas y vamos a ganar estas elecciones; vamos a derrotar a Donald Trump igual que en 2020”, añadió.

Además, Biden quiso responder a estas presiones con un rotundo “no voy a ninguna parte” durante las celebraciones del Día de la Independencia del 4 de julio. El mandatario realizó una barbacoa en los jardines de la Casa Blanca y cuando fue espetado por simpatizantes: “Sigue en la lucha. Te necesitamos”; contestó: “Confía en mí. No voy a ninguna parte”.

Para Dubin, “esta presión mediática demuestra lo críticas que son estas elecciones”, porque “si fuera contra un republicano excéntrico no habría esa misma presión, pero le están pidiendo que deje su ego a un lado para salvar la democracia”. Es por eso que desde estos medios no se está criticando su etapa como presidente, sino su incapacidad de ver como está cayendo en las encuestas y le piden sacrificarse para tener un candidato con opciones. Aunque tiene asegurada su nominación tras haber ganado las primarias, Biden no es todavía el candidato oficial demócrata y está a la espera de que el partido lo haga oficial antes de su convención nacional en agosto.

Kamala Harris y Michelle Obama

Una de las candidatas mejor posicionada es su vicepresidenta, Kamala Harris, que pese a haber arrastrado una baja popularidad durante todo el mandato y su candidatura presidencial no sonaba como una opción realista, ha sufrido un fuerte crecimiento de apoyo en medios y redes sociales. La vicepresidenta, de 59 años, no solo tiene a su favor ser la sucesora natural de Biden, sino que las encuestas de intención de voto la sitúan por delante de otras caras populares del partido y heredaría toda la estructura de la campaña.

Algunos ya abogan abiertamente por ella, como el congresista demócrata Jim Clyburn, clave para la victoria de Biden en las primarias en 2020, quien dijo que la apoyaría en caso de una retirada de Biden. No obstante, Harris ha tratado de salir este miércoles al paso de los rumores al participar junto a Biden en una llamada con el personal de la campaña de reelección, lanzando así un mensaje de que apoya incondicionalmente al mandatario.

Según un sondeo de la cadena de televisión CNN publicado el martes, Harris tendría un mejor desempeño electoral contra Trump que Biden, si bien el republicano se impondría en ambos casos. En un duelo entre Biden y Trump, el republicano ganaría con un 49% de los votos frente al 43% del demócrata. En caso de que la candidata fuera Harris, un 47% asegura que votaría por Trump y un 45% por ella.

La vicepresidenta hizo historia en 2021 al ser la primera mujer y la primera afroamericana en el cargo, algo que también podría reivindicar en una posible candidatura. Así mismo, ha sido muy activa en la defensa del aborto y tiene gancho entre sectores clave del electorado. “Al llevar años en política no habría que estar buscando si el candidato tiene algo personal que se le pueda usar en su contra. Además, hay ciertos estados swing, como Atlanta, que necesitas para ganar y donde el voto afroamericano podría ayudarte, algo que con Biden había caído”, afirma Dubin.

Por otro lado, el profesor reconoce que no es una candidata “que inspire mucho” al electorado. Harris no ha tenido un paso popular por la Vicepresidencia y ha quedado relegada a la sombra del presidente sin funciones específicas. A menudo se ha visto que tiene alguna dificultad para encontrar su sitio en la Administración y ha sido ridiculizada en redes sociales por algunos discursos confusos.

Por ello hay otra candidatura que ha ganado fuerza, aunque todavía es más una esperanza de algunos sectores del electorado demócratas: Michelle Obama. Las últimas encuestas aseguran que la ex primera dama sería la única que podría ganar a Trump, lo que ha creado todavía más presión para que se pueda llevar a cabo. Michell Obama lleva años asegurando que no tiene ningún interés, pero el peso de los Obama dentro del Partido Demócrata y la buena prensa que tiene podría jugar a su favor. “Tanto ella como el expresidente siempre habían dicho que no, pero porque han sido muy respetuoso hacia Biden. Ahora que se está planteando su retirada, no es descartable que la valoren como forma de salvar el país” que están pidiendo los medios y algunas voces de su partido, sentencia Dubin.

Fuente: 20 minutos