Israel entra en la “lista de la vergüenza” de la ONU por abusos contra niños en la guerra

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Varias personas rescatan sus pertenencias entre los escombros de un edificio dañado tras los ataques sobre Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, 12 de noviembre de 2023.
© 2023 Mohammed Abed/AFP via Getty Images

Por primera vez, el secretario general de las Naciones Unidas añadió a las fuerzas armadas israelíes a la “lista de la vergüenza” de las partes beligerantes que cometen graves violaciones contra los niños y niñas en los conflictos armados. Aunque debería haberse hecho hace tiempo, la acción del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, estaba plenamente justificada.

La ONU ya había atribuido más de 8.700 víctimas infantiles a las fuerzas israelíes entre 2015 y 2022. Pero en 2023, la escala de violaciones era aparentemente demasiado grande para que en esta ocasión el secretario general la ignorara.

Según su nuevo informe, las fuerzas israelíes fueron responsables de 5.698 violaciones, entre ellas la muerte y mutilación de niños y niñas y ataques contra escuelas y hospitales. También señaló más de 23.000 violaciones graves, denunciadas, pero no verificadas, cometidas por todas las partes contra 3.900 niños y niñas israelíes y 19.887 niños y niñas palestinos.

Guterres añadió también por primera vez a su lista a grupos armados palestinos, entre ellos las Brigadas Izz al-Din al-Qassam de Hamás (116 violaciones) y las Brigadas Al-Quds de la Yihad Islámica Palestina (21 violaciones) por matar y mutilar a niños y niñas y secuestrarlos.

El informe de este año es desalentador. La ONU verificó 30.705 violaciones graves en todo el mundo en 2023, lo que supone un aumento del 21% respecto al año anterior. El número de niños y niñas asesinados o mutilados aumentó un 35% con respecto a 2022. Las violaciones del informe también incluyen el reclutamiento y la utilización de niños como soldados, la violencia sexual, el secuestro, los ataques contra escuelas y hospitales y la denegación de acceso a la ayuda humanitaria.

Dos tercios del total mundial se produjeron en seis países: Israel/Palestina, República Democrática del Congo, Myanmar, Somalia, Nigeria y Sudán. En Myanmar, por ejemplo, las fuerzas de la junta fueron responsables del reclutamiento y la utilización documentados de 1.171 niños, 10 veces el número registrado en 2022. En Sudán, las violaciones se dispararon cuando las Fuerzas de Apoyo Rápido y las Fuerzas Armadas Sudanesas cometieron atrocidades generalizadas, sobre todo en Darfur y en la capital sudanesa, Jartum.

La lista de este año incluye de nuevo a Rusia, que fue incluida por primera vez el año pasado por violaciones contra los niños y niñas en Ucrania, entre ellas asesinatos y mutilaciones y ataques contra cientos de escuelas y hospitales. Mantener a Rusia en la lista envía el mensaje de que incluso los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, como en este caso Rusia, deben rendir cuentas por sus abusos al igual que todos.

Las partes incluidas en la lista pueden ser objeto de sanciones de la ONU y deben poner en marcha un plan de acción para acabar con las violaciones a fin de que sean eliminadas.

Durante años, los grupos de derechos humanos han denunciado al Secretario General por omitir a algunas partes de la “lista de la vergüenza” a pesar de las pruebas de violaciones en los informes de la ONU. Este año, el secretario general Guterres ha hecho lo correcto. Ahora le toca al Consejo de Seguridad pedir cuentas a los responsables y dejar claro que los niños y niñas están al margen de los conflictos armados.