La influencia que tiene el ‘efecto halo’ en el caso Daniel Sancho: “La opinión pública ha sido más condescendiente con él”

Cultura

Daniel Sancho se enfrenta desde el pasado 9 de abril y hasta el próximo 3 de mayo al juicio en el que se le acusa de asesinar de forma premeditada a Edwin Arrieta, así como de hacer desaparecer su cadáver y de la destrucción de su pasaporte en Tailandia. Mientras, su defensa buscará conseguir una condena por homicidio imprudente. Ahora bien, ¿y si hubiera algún factor externo que pudiera afectar en la decisión del juez?

El caso del hijo de Rodolfo Sancho “se ha visto desde el principio influenciado por el efecto halo”, un sesgo cognitivo a través del cual se atribuyen características favorables a una persona, normalmente causadas por una primera buena impresión y sin ninguna justificación aparente.

Así lo explica a 20minutos.es Sergio García, miembro del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, quien explica que el ser humano es “tendente a generar prejuicios” y que, llevado este fenómeno al plano judicial, el efecto halo puede ser un condicionante a la hora de valorar un caso: “Hay jueces que pueden ser más sensibles a este tipo de consideraciones y, por lo tanto, pueden dictar sentencias más beneficiosas para un acusado”.

El atractivo físico, el poder adquisitivo y el prestigio

Varios estudios sugieren que el atractivo físico, en concreto, puede tener una influencia significativa en la resolución de un procedimiento judicial. Una recopilación de 27 investigaciones, elaborada en 2017 por el abogado Rod Hollier, demuestra que cuanto más atractivo era un criminal, menor era la condena. Los resultados mostraron condenas entre un 119,25% y un 304,88% más severas en los acusados menos agraciados.

Del mismo modo, otro estudio de la Universidad de Cornell, en Nueva York, indica que los individuos menos agraciados pueden cumplir condenas de hasta 22 meses más. En delitos como homicidio negligente, robo, hurto o negligencia civil, los acusados poco atractivos suelen recibir sentencias más altas que los atractivos, incluso si han cometido exactamente el mismo delito, según otro análisis de 1974 llevado a cabo por Michael G. Efran.

“En relación con el caso de Daniel Sancho”, explica la psicóloga Laura Santiago, “la opinión pública, en general, ha sido más condescendiente con respecto a otros asesinos confesos. Esto se debe a que su imagen pública goza de una buena reputación y carisma acompañadas de un atractivo físico y, además, es hijo de un actor, el cual es apreciado por el público”.

El poder adquisitivo o el prestigio, por tanto, son otros de los atributos que pueden influir en la opinión que se tiene de una persona. En el caso de Sancho, su nombre reconocido, su imagen y su cierta capacidad económica son elementos que pueden generar juicios de valor más tolerables con el crimen. “Esto conlleva a que la opinión pública sea más benévola y prudente, tratando de buscar cualquier justificación, frente a alguien anónimo o con peor reputación”, apunta Santiago.

“Precisamente ese ha sido el juego de la defensa durante estos meses: están intentando prestigiar a Daniel Sancho y crear una corriente de opinión favorable respecto a él“, considera García. Así, señala que sus abogados, al insistir en que fue en defensa propia y que se le está tratando injustamente, propician los elementos perfectos para un efecto halo.

Por otro lado, los expertos manifiestan que, de tanto hablar de él en programas de televisión, por momentos se olvida de lo que está acusado. En este sentido, si bien una gran parte de la opinión pública condena el suceso, en redes sociales se pueden observar mensajes de usuarios que apoyan de forma incondicional al cocinero español, sobre todo cuando se dio a conocer lo ocurrido. Algunos incluso defienden su inocencia con el hashtag #FreeDanielSancho (liberad a Daniel Sancho).

La objetividad, la clave para un juicio justo

Todas estas particularidades que engloban el caso del cocinero español han llegado a favorecer el efecto halo en algunos fragmentos de la sociedad, pero ¿y en el ámbito judicial? “Desde el punto de vista objetivo y, manteniendo la ética profesional, los testigos y jueces no deberían verse afectados, lamentablemente, la realidad puede mostrarse muy distinta y sucumbir a a este fenómeno”, subraya la psicóloga.

De este modo, Santiago manifiesta que jueces y testigos, pese a ocupar un rol de extrema importancia ante un juicio, “son personas que pueden tornarse vulnerables en determinadas situaciones, más con la presión de la opinión pública y la aceptación, o no, de la persona juzgada”. Además, en las sesiones también tienen un papel importante las personas que intervienen, como señala García: “Es importante quién habla y qué prestigio tiene la persona que está dando un testimonio”.

Por ello, el juez deberá valorar si alguna de las partes intenta desprestigiar a la otra. En todo caso, las consecuencias del efecto halo pueden ser diversas, puesto que, si Sancho genera una visión o impresión favorable en el juez, este puede dictar una sentencia a favor del acusado, aunque también puede ocurrir justo lo contrario, provocando un efecto cuerno, es decir, una percepción influenciada por un rasgo negativo, que puede jugar en contra.

La repercusión o no del efecto halo en el juicio contra Daniel Sancho dependerá, entre otras cosas, de la objetividad del magistrado. “El juez debería hacerse tres preguntas: qué me están diciendo, quién me lo dice y por qué me lo dice“, explica García, quien señala que deberá emplear el razonamiento y discernir si están intentando introducir componentes para que dicte sentencia hacia un lado o hacia otro.

Así, tendrá que contrastar todas las fuentes de información, así como medir su veracidad y fiabilidad. “Hay que conocer los hechos, todas las circunstancias y consultar a testigos directos e indirectos sin implicación emocional vinculante con el fin de recabar la información necesaria, antes de ejecutar un juicio de valor”, concluye Santiago.

Fuente: 20 minutos