El mundo en vilo

Cultura

La respuesta de Irán al ataque a su consulado en Damasco no pasó de una exhibición pirotécnica con la pretensión de mostrar a Israel que podía alcanzar su territorio. Cientos de drones y misiles fueron interceptados por los cazas norteamericanos y británicos y el llamado escudo de hierro israelí, impidieron que hubiera daños personales y apenas materiales. Ahora, mientras Teherán da el asunto por zanjado y anuncia que no habrá una reacción mayor, los aliados piden contención a Tel Aviv para impedir una escalada bélica de consecuencias imprevisibles. Nadie quiere la guerra, pero algunos parecen buscarla.

Fuente: 20 minutos