Los barcos “pesadilla” de los piratas de alta mar: un búnker flotante prácticamente imposible de abordar

Los barcos “pesadilla” de los piratas de alta mar: un búnker flotante prácticamente imposible de abordar

Redacción

La piratería marítima ya no va de robar oro y joyas, sino bienes materiales, petróleo y… secuestrar personas por las que se piden rescates. Es un problema enorme y, teniendo en cuenta que el 90% del comercio mundial sigue transportándose por vías marítimas, es lógico que los países y empresas tomen precauciones. Esto puede ser mediante leyes que permitan mayores medidas de seguridad en los barcos o mediante la construcción de barcos invulnerables a los ataques de piratas.

Bueno, casi invulnerables, ya que estas fortalezas marítimas tienen un punto flaco.

Herencia de la Segunda Guerra Mundial. Cuando pensamos en barcos de transporte de mercancías, los que nos vienen a la mente son los buques portacontenedores. Son los que llevan de un lado a otro esa mercancía, pero también tenemos los petroleros y los buques roll-on/roll-off. También son conocidos como buques RORO y su origen se remonta a 1849 con el ferry Leviathan. Permitía transportar un tren de mercancías en el fiordo de Forth, en Escocia. Era como un puente en movimiento.

En la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, se construyeron los primeros barcos diseñados para que los vehículos pudieran entrar y salir directamente a tierra, siendo ideados para los tanques y otros vehículos militares y con barcos como el HMS LST 3041 como uno de sus exponentes. Más tarde, este mismo buque se utilizó como ferry comercial, siendo de los primeros barcos RORO de la historia.

Barcos RORO ConRo. A partir de ese momento, hubo empresas que empezaron a construir transbordadores de automóviles y, dentro de la categoría RORO, hay variantes para diferentes cargas, siendo los ConRo buques que pueden transportar tanto vehículos como contenedores y otras cargas de gran tamaño. Por fuera son bastante curiosos, ya que es como si un buque portacontenedores tuviera una cubierta debido a que no vemos la mercancía: sólo tenemos el casco (cuyo interior es como un almacén enorme) y la cubierta.

Antes de este sistema, los coches se transportaban como mercancía normal: se cargaban a bordo, se desconectaban las baterías y se amarraban para asegurar que no se movieran, pero era un proceso tedioso que hacía que la carga y descarga de coches fuera extremadamente lenta. Con el sistema de los RORO con rampas, los operarios podían conducir el coche hasta su “plaza de aparcamiento” dentro del barco, agilizando todo el proceso.

No son simples cargueros. Es por eso que los protagonistas en los buques RORO son los vehículos, y es algo que ha definido el diseño de estos enormes barcos. No puedes llevar coches en la cubierta, ya que las inclemencias del tiempo y el Sol destrozarían la carrocería, pero además necesitas cuanto más espacio, mejor para almacenar todos los posibles. No hacen falta ventanas para los coches, por lo que el diseño del casco prácticamente es liso.

Además, y ya entramos con los piratas, es una mercancía de lo más golosa y que puede atraer el interés de embarcaciones que quieran abordar el buque RORO. Debido a este diseño de altas paredes y sin imperfecciones en el casco, los piratas tienen muy, muy complicado aferrarse a nada en un intento de abordaje. Son como un búnker sobre el agua, un enorme acorazado prácticamente impenetrable desde otras embarcaciones.

Depende de por dónde aborden los piratas. Ahora bien, no son invulnerables, algo que se ha demostrado recientemente en la Crisis del Mar Rojo. Rebeldes hutíes han estado atacando varios objetivos y uno de los primeros, y principales, episodios del conflicto fue el abordaje del Galaxy Leader, un RORO atacado por el agua, sino por aire. ¿Cómo? Bueno, básicamente los asaltantes lo abordaron mediante un helicóptero, capturando rápidamente el puente de la embarcación y a sus 22 tripulantes.

Los enormes cargueros marítimos suelen llevar escolta, algo que sirve como herramienta de persuasión o, en situaciones más críticas, como última línea de defensa. Los RORO, debido a sus características físicas y al no ser tan sensibles a la piratería “tradicional”, no necesitan grandes despliegues en seguridad, pero quizá ataques como el del Galaxy Leader hagan que se replanteen estas medidas.

Imagen | Hoegh Autoliners, Trey Yingst

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Los barcos “pesadilla” de los piratas de alta mar: un búnker flotante prácticamente imposible de abordar

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Alejandro Alcolea

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