Convertir en polvo frutas y verduras feas, la premiada vuelta de tuerca al desperdicio alimentario

Redacción

Descontenta con la empresa en la que estaba, donde trabajaba como directora de producción de fábrica, Virginia Fraderes se decidió a poner en marcha una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza: fabricar ingredientes deshidratados en formato polvo con frutas y verduras que son descartadas por motivos estéticos.

En 2023, esta ingeniera técnica industrial dejó su empleo y puso en marcha Kamarere, donde obtiene ingredientes vegetales naturales procedentes de agricultores locales. Vende frutas y verduras en polvo, como fresas, calabaza o col rizada. También cebolla o pimiento caramelizados, manzana con canela o concentrado de verduras. También hay smoothies en ese formato.

“Lo que procuro es hacer productos que no existan en un lineal convencional, que tenga una utilidad a nivel de coctelería, repostería, panificación… Voy viéndolo con cada uno”, indica. También están destinados al uso doméstico.

El mayor problema del sector hortofrutícola

Consciente de que el 30% de la comida que se cultiva se pierde, quiso demostrar que esas frutas y verduras aparentemente feas se pueden utilizar para hacer recetas que den sabor a los platos. Lleva un año, pero ya ha sido galardonada en la 5ª edición del Programa TalentA, de la compañía agrícula Corteva y la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR “por la gran innovación detrás del proceso de elaboración al usar la técnica de deshidratado para lograr ingredientes naturales con hasta dos años de caducidad, siendo una solución al desperdicio alimentario de productos descartados en la cadena por aspectos estéticos“. El premio está dotado 8.000 euros. En 2023 también el premio GIRA Mujeres de Coca Cola.

En su página web, asegura que en España se pierden cada año 1,7 millones de alimentos a lo largo de la cadena de suministro alimentario, lo que supone el “mayor problema en el sector hortofrutícola ya que casi la mitad de las frutas y verduras acaba en la basura”.

“Queremos ser parte de la solución y no del problema y por eso toda nuestra materia prima procede de mermas de este sector. Y para ello nos hemos establecido los siguientes retos: promover una segunda vida de los alimentos, reducir la generación de residuos, reducir el despilfarro alimentario y prolongar la vida útil de los productos”. El resultado es un ingrediente nuevo en el mercado, pero también natural y de cercanía, elaborado en Boecillo, Valladolid.

Desperdicio en casa

Ese mismo motivo ha hecho que los últimos años hayan proliferado empresas y start-ups que recuperan productos que, en principio, se descartan por su apariencia.

En un artículo publicado en 2018, la FAO explicaba que un tercio de las frutas y hortalizas nunca llegan a los estantes de nuestra tienda de comestibles de confianza porque son rechazadas en su camino desde la granja al consumidor. “Si bien los supermercados juegan un papel importante en este proceso, también nosotros debemos hacer examen de conciencia. ¿Elegiríamos una manzana de forma ovalada de color mate o preferimos la brillante y perfectamente redondeada? Una de ellas sin duda saldría mejor en una foto de Instagram, pero al final, ambas resultarán igual de buenas y saciarán nuestro apetito”, se preguntaban.

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Muchas frutas y hortalizas son descartadas para su venta por su apariencia.
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura incidía en que en un planeta afectado por eventos meteorológicos extremos y crisis climática, aprovechar las las “frutas feas no es solo una cuestión de ética, sino de recursos”. Pero la apariencia sigue haciendo que las personas consumidoras compren una manzana u otra, un tomate u otro, una calabaza u otra.

Las frutas y verduras también forman parte de los alimentos que más se desperdician en los hogares. Con proyectos como el de Kamarere, y otros tantos que funcionan en España, se sigue en el país el movimiento Ugly Food (comida fea), una tendencia que comenzó en Estados Unidos y que consiste en poner en el mercado aquellos alimentos que no cumplen con los cánones estéticos que rigen la compra de los consumidores.

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