Los abusos contra los derechos del niño quedan desatendidos debido a la crisis de liquidez de la ONU

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Children look at books in an elementary school in the village of Bisober, Tigray on December 9, 2020. The school was occupied by Tigray Special Forces and also damaged after fighting broke out between Ethiopian and Tigray forces in November 2020.
© 2020 Eduardo Soteras for Agence France Press via Getty Images

En una medida sin precedentes, el comité de las Naciones Unidas de expertos independientes en derechos del niño ha cancelado una serie de reuniones debido a la falta de fondos.

El déficit se debe a que algunos países no han cubierto las cuotas de sus membresías.

Este es el último ejemplo de cómo la función de vigilancia de los derechos humanos de la ONU se ve minada por la falta de fondos presupuestados, y se produce tras la congelación de vacantes en la organización mundial y la reducción forzosa de las investigaciones en el terreno llevadas a cabo por sus expertos en derechos.

En la recién cancelada sesión del Comité de los Derechos del Niño, se esperaba que los expertos se reunieran -de forma segura y confidencial- tanto con niños, niñas, y adolescentes; como con miembros de organizaciones de la sociedad civil; y agencias de la ONU para debatir los historiales de ocho países sobre los derechos del niño.

La cancelación significa un menor escrutinio de los acontecimientos en Ecuador, donde la escalada de violencia y la actividad del crimen organizado están causando un impacto nefasto en los derechos del niño, especialmente en las niñas que tienen derecho a estudiar de forma segura.

También significa que la situación en Etiopía puede seguir pasando desapercibida, a pesar de que los niños son asesinados, heridos y agredidos sexualmente, y las escuelas son atacadas y utilizadas por las fuerzas militares en los conflictos del norte del país.

Los expertos ya no tendrán la oportunidad de informarse sobre las niñas de Indonesia que quizá se han visto obligadas a abandonar la escuela o a retirarse bajo presión, debido a su decisión de no seguir la normativa local sobre el uso obligatorio del hiyab.

Ahora será más difícil que el comité se entere de los malos tratos que reciben los niños y niñas en los centros de detención gestionados por el gobierno en Irak, o de la falla del gobierno para prohibir los castigos corporales contra los niños y niñas.

Y las voces de las niñas que no pueden ejercer su derecho a la educación en Pakistán seguirán siendo silenciadas.

Si el comité no puede conocer estos problemas, tampoco podrá hacer recomendaciones para cambios.

Los gobiernos morosos que no han pagado sus contribuciones deberían cubrir la parte que les corresponde del presupuesto de la ONU. De lo contrario, sólo están ayudando a los abusadores de los derechos del niño a eludir la rendición de cuentas.