Ya ha empezado

Cultura

Sabíamos que iba a ocurrir, lo esperábamos. Pero no tan pronto. Técnicamente al menos, las primarias republicanas no han terminado, aunque Trump es ya el único candidato y la convención de su partido, en julio próximo, será algo parecido a la Madrugá de Sevilla, con este señor dando vueltas por Milwaukee, a hombros de sus costaleros.

Quiere esto decir que queda bastante para que terminen oficialmente las elecciones internas en cada partido. Pero estaba muy claro que Trump iba a utilizar la misma estrategia que hace cuatro años: decir que, si no gana él, es que ha habido fraude, robo, que no vale. No ha empezado exactamente así; lo que ha dicho es todavía peor, que si él pierde habrá un “baño de sangre”. En teoría se refería a una zona industrial en la que se fabrican automóviles, pero ni que fuera tonto este tipo: sabía perfectamente que la frase iba am interpretarse como él quería.

Este individuo es el responsable directo, el instigador probado de un intento de golpe de Estado en su país: el del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Tiene unos 90 cargos criminales abiertos, cuatro de los cuales le impedirían presentarse a la presidencia. Pero tuvo buen cuidado, durante su terrible mandato, de alterar la mayoría en el Tribunal Supremo, que ahora está a su favor, y todos esos procesos están destinados a embarrancar en los arenales del alto tribunal.

Salvo milagro, no se puede hacer nada. Trump se presentará a las elecciones de noviembre con el infantil afán de venganza que le caracteriza. El mundo entero corre el riesgo de que este desquiciado se convierta en el segundo presidente de su país que protagoniza dos mandatos no consecutivos, después del hoy olvidado Grover Cleveland, a finales del siglo XIX. Nadie más ha tenido la desfachatez de volver a presentarse después de que los electores le hayan echado de la presidencia.

Ya ha empezado Trump con su agresión mussoliniana al sistema electoral… y al sentido común. Si es elegido, este hombre, el primero que pone en verdadero peligro la democracia norteamericana desde la guerra civil (1861-1865), dejará que Putin derrote a Ucrania, se cargará la OTAN, hará todo el daño que pueda a la Unión Europea y convertirá a EEUU en algo muy parecido a una autocracia en la que el único poder sea el suyo.

Todo esto lo sabemos. Pero a nosotros no nos dejan votar. Nunca nos han dejado. Eso sí, las consecuencias las sufriremos todos.

Fuente: 20 minutos