Plasma para “invisibilizar” a sus aviones: la innovación que China busca implementar en sus cazas

Plasma para “invisibilizar” a sus aviones: la innovación que China busca implementar en sus cazas

Redacción

Cuando hablamos de camuflaje, pensamos en la capa de invisibilidad de ‘Harry Potter’ o el camuflaje de ‘Predator’. Son sistemas de camuflaje óptico o de camuflaje mediante materiales que se están explorando, sobre todo, en la industria militar. Sin embargo, hay otro tipo de camuflaje tan importante o más que este: el que permite ser invisible a los radares. Eso es, precisamente, lo que un grupo de científicos chinos afirman haber desarrollado para los cazas furtivos chinos.

Y es algo que puede cambiar el curso de un conflicto bélico.

Cazas furtivos. Uno de los aviones más importantes de la actualidad son los aviones furtivos. También se conocen como ‘aviones invisibles’ o ‘aviones stealth‘ y, como su nombre indica, son aviones que cuentan con diferentes tecnologías para no ser vistos por los radares. No son invisibles como tal, pues que se pueden apreciar a simple vista, pero los radares no los muestran en sus lecturas. ¿Cómo lo consiguen? Mediante tecnología para desviar las señales de los radares o mediante materiales y pinturas basadas en el amianto que poseen la propiedad de contar con una baja reflexión a las ondas de los radares. Es también muy utilizado en drones.

Estados Unidos considera que los aviones completamente furtivos están obsoletos debido a que los radares han evolucionado para ser más eficientes a la hora de detectar los aviones, así como a elementos como la permeabilidad del calor en algunos de los puntos del camuflaje (los reactores, por ejemplo). Pero se sigue fabricando armamento y vehículos con tecnología furtiva.

El plasma. Ahí entra en juego el descubrimiento de China. Como leemos en South China Morning Post, un grupo de ingenieros y científicos han descubierto una tecnología que puede hacer que casi cualquier avión militar desaparezca de la pantalla de un radar. Esto lo consiguen utilizando plasma, que suena a armas futuristas de ‘Star Wars‘ o juegos como ‘Halo‘, pero es un estado de la materia que se consigue cargando con una gran energía un gas. Esto es algo con muchas aplicaciones, desde algunas cotidianas como las luces de neón hasta lo que puede suponer el futuro de la energía o la propulsión.

Recuerdos de la Guerra Fría. Al ser el plasma una material con partículas ionizadas, cuando las ondas de los radares chocan contra el objeto, estas se dispersan rápidamente, por lo que se disipa la fuerza de la señal reflejada. En la Guerra Fría, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética estaban inmersos en la carrera espacial y en una carrera militar que los llevó a investigar diferentes técnicas de camuflaje activo para vehículos, bases y radares con investigación de materiales que absorbían o reflejaban la onda electromagnética. El plasma, sin embargo, es un nivel superior.

Cazas sin compromisos. En el estudio publicado, los investigadores afirman que una de las ventajas de la tecnología furtiva de plasma es que cuenta con un control activo. De esta forma, se puede encender y apagar el sistema de camuflaje a voluntad, pero también puede ajustarse la densidad del plasma dependiendo de los sistemas de detección del enemigo. Lo más interesante puede ser que se adapta a aviones con diferentes diseños, incluso a cazas convencionales. Esto permite que no haya que diseñar aviones furtivos, algo que compromete la aerodinámica del vehículo al necesitar complejos diseños geométricos efectivos para despistar a los radares, pero que afectan a las velocidades máximas o la maniobrabilidad.

Dos aplicaciones. Los investigadores afirman que han puesto en marcha dos tipos de dispositivos furtivos de plasma. Uno de ellos recubre las zonas sensibles ante los radares con un isótopo radioactivo que ioniza el aire de alrededor. Esto crea una película de plasma lo suficientemente densa como para dispersar la señal del radar. La otra aplicación es un dispositivo que ioniza el medio gaseoso que está alrededor del avión, creando como una cortina de plasma. Según el equipo, “ambos métodos para lograr el sigilo a través del plasma de baja temperatura han sido sometidos a pruebas de vuelo y han demostrado ser exitosos“.

Escudo ante las microondas. Dentro de esa efectividad, y a falta de datos más concretos o pruebas que nos permitan ver cómo se comportan los sistemas de camuflaje de plasma, habría que ver si el método de ionizar los gases que rodean al avión dejan una estela que pudiera ser leída por los sistemas enemigos. Ahora bien, de la manera que sea, según los autores del artículo, esta aplicación puede cambiar la frecuencia de las señales reflejadas, arrojando datos incorrectos de tamaño, velocidad y posición de la aeronave. Además, puede servir como escudo ante armas de microondas (mejor llamadas “armas de energía dirigida” como las que tienen China, Reino Unido o el cañón láser ruso).

Plasma cerrado. Tan Chang, uno de los investigadores involucrados, afirma que muchos otros organismos, así como la fuerza aérea, están aprovechando estos hallazgos para desarrollar una tecnología de plasma cerrado. El objetivo es aislar el plasma dentro de una cavidad sellada que facilite la generación de este plasma de alta densidad para ser más efectivo contra radares punteros. Esto permitirá proteger la cúpula del radar o la cabina, zonas muy sensibles a la hora de ser descubiertos.

Aplicaciones más allá de la aeronáutica. Este descubrimiento no se quedaría sólo en la aplicación en los cazas y parece que China está explorando cómo utilizar la tecnología en otros sectores militares. Por ejemplo, parece que se está estudiando la posibilidad de utilizar un generador de plasma para formar una nube capaz de ocultar satélites militares o plataformas de lanzamiento de armas, como los misiles intercontinentales.

No es infalible. El problema de estos camuflajes de plasma, incluido el que usa el plasma cerrado, es que hay que calcular de una forma muy precisa la cantidad de gas dentro de la cavidad y se necesita una gran cantidad de energía. Por otro lado, en un entorno abierto, es difícil dar forma con precisión para que cubra el avión o las partes críticas, evitando dejar huecos en esa especie de escudo de plasma que sí reflejarían las ondas electromagnéticas de los radares.

De la forma que sea, parece que China ha recibido con los brazos abiertos estas innovaciones y el propio Tan afirma que anticipa “la implementación de esta tecnología en China a corto plazo“. Es más, hay quien considera que estamos en una nueva Guerra Fría, con las principales potencias invirtiendo cientos de miles de millones en reforzar tanto su industria tecnológica como, sobre todo, la militar.

Imagen | Caza chino Chengdu J-20, N509FZ, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

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por
Alejandro Alcolea

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