La nave Voyager 1 lleva meses enviando datos sin sentido. A la NASA solo le queda probar soluciones “arriesgadas”

La nave Voyager 1 lleva meses enviando datos sin sentido. A la NASA solo le queda probar soluciones “arriesgadas”

Redacción

La sonda espacial Voyager 1, el objeto creado por humanos que más lejos está de la Tierra, dejó de enviarnos datos coherentes en noviembre. La NASA intenta desde entonces obtener un diagnóstico preciso que la ayude a arreglar el problema, pero la distancia y la longevidad de la nave, que fue lanzada en 1977, lo ponen muy difícil.

Suzanne Dodd lidera el proyecto Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA desde 2010. Graduada en ingeniería aeroespacial, matemáticas y física, Dodd dijo al New York Times que es “el problema más serio” al que se ha enfrentado desde que está al cargo.

La NASA tiene localizado el problema en una de las tres computadoras de la sonda: el sistema de datos de vuelo (FDS). El FDS se encarga de recopilar las lecturas de los instrumentos científicos y de salud de la Voyager y enviarlos, en un mismo paquete, a la unidad de telecomunicaciones (TMU). A su vez, la TMU se encarga de enviar estos paquetes a la Tierra mediante una señal en código binario. Según los controladores de la misión, el FDS dejó de comunicarse correctamente con la TMU y esta empezó a enviarnos unos y ceros sin sentido.

La NASA lleva cuatro meses probando instrucciones para solventar el problema, pero es un proceso lento y laborioso porque la sonda está tan lejos que tarda un día en recibir un comando y otro en enviar una respuesta.

Suzane Dodd señaló a NPR una complicación aún más desafiante: la tecnología de la Voyager 1 es tan primitiva que el mando de un coche “tiene más potencia de cálculo” que la sonda.

46 años de ciencia

Las naves gemelas Voyager 1 y Voyager 2 fueron lanzadas en septiembre y agosto de 1977 como parte de una misión de cuatro años a Saturno y Júpiter. Es un milagro que sigan funcionando 46 años y medio después, pero sus generadores de plutonio aún conservan algo de energía tras el apagado de algunos instrumentos.

Lo que entraña una mayor dificultad es que los ingenieros no anticiparon los problemas que surgirían con la sonda cinco décadas más tarde. El equipo actual ha tenido que revisar documentos amarilleados por el paso del tiempo y, en algunos casos, impresos en viejos mimeógrafos.

En la lista de posibles soluciones solo queda enviar comandos más arriesgados a la sonda. “Las cosas que haremos en el futuro probablemente sean más desafiantes en el sentido de que no se puede saber exactamente si se van a ejecutar correctamente, o si haces algo que no querías hacer sin darte cuenta”, explicó Dodd. Pero podrían pasar semanas o meses antes de dar con una solución.

A pesar de la longevidad de la misión, la ausencia de datos es un vacío doloroso. El fallo ha interrumpido décadas de avances científicos. Después de explorar Saturno, sus anillos y sus lunas, Voyager 1 tomó la famosa foto “Pale Blue Dot”, en la que se ve la Tierra a 6.000 millones de kilómetros de distancia. Luego Voyager 1 se convirtió en el primer objeto en salir de la heliosfera y entrar en el espacio interestelar, fuera de la influencia del viento solar, desde donde aún nos enviaba datos valiosos sobre las partículas de plasma y los campos magnéticos del entorno.

La sonda Voyager 1 se encuentra 24.000 millones de kilómetros de la Tierra. Aún le queda plutonio para que el último de sus instrumentos siga funcionando hasta 2030, siempre que la NASA consiga arreglar la nave.

Imágenes | NASA

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Matías S. Zavia

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