1.500 millones, seis años y una apuesta por la Defensa: las cifras del cambio de mentalidad de la UE

Cultura

Es ya imposible preguntar por la Defensa de la UE y que la respuesta en los pasillos de las instituciones no sea algo parecido a un “ahora es el momento”. La invasión rusa de Ucrania ha azuzado al bloque comunitario para aprender el lenguaje “del poder duro”, tal como han insistido los altos cargos, justo además cuando la legislatura ha entrado en su fase final. Las elecciones europeas de junio tendrán como tema clave la inversión en material militar y el impulso industrial; pero, al mismo tiempo, lo que hasta hace no mucho era solo un mensaje ya han pasado a ser números.

Con la primera estrategia de Defensa y de industria de la Defensa la Comisión Europea le pone cifras a los planes a futuro. “Tenemos que ser responsables de nuestra propia seguridad”, explicó el Alto Representante, Josep Borrell, sin que esto suponga un desmarque total de la OTAN. En este sentido, Bruselas no quiere unir necesariamente esta estrategia con una nueva victoria de Donald Trump en las elecciones de noviembre en Estados Unidos. Es una cuestión de autonomía estratégica.

Pero, ¿cuáles son los números que maneja la Comisión Europea?

A nivel de porcentajes hay tres datos importantes. Bruselas quiere adquirir en común al menos el 40% de los equipos de Defensa de aquí a 2030; garantizar que, para 2030, el valor del comercio de defensa dentro de la UE represente al menos el 35% del valor del mercado de defensa de la UE y también avanzar de manera constante hacia la adquisición de al menos el 50% de su presupuesto de defensa dentro de la UE para 2030 y el 60% para 2035. Con todo, la Comisión destierra que esto abra el camino a un Ejército europeo; eso no está sobre la mesa, pero sí una premisa también repetida: “Trabajar más juntos y trabajar mejor”.

Pero todo es cuestión de dinero, y vale una foto relacionada precisamente con la OTAN, que sigue siendo el paraguas desde el punto de vista defensivo. El año pasado se registró un aumento sin precedentes del 11% en todos los aliados europeos y Canadá y este año la Alianza espera que 18 aliados destinen el 2% de su PIB a Defensa, tal como enumeró el secretario general, Jens Stoltenberg. España lo hará en 2029, según los cálculos de Moncloa.

Para entender hasta qué punto la UE puede avanzar en una integración en Defensa es importante ver la foto de cuánto destinan ahora los países miembros en el marco de la Alianza Atlántica. De acuerdo a los datos de 2023 el primer Estado miembro de la Unión es Polonia, con un 3,9% del PIB. Uno de los principales aliados de Ucrania está seguido en la clasificación -si se descarta a Estados Unidos- por Grecia, Estonia, Lituania y Finlandia, este siendo el último país en incorporarse a la OTAN. España aparece en antepenúltima posición, con un 1,26%.

​El EDIP movilizará 1.500 millones de euros del presupuesto de la UE durante el período 2025-2027

Con esa foto, la propuesta de Bruselas hace hincapié en que su visión es a largo plazo, y bajo la estructura del llamado Programa Europeo para la Industria de Defensa (EDIP, por sus siglas en inglés), que la Comisión resume en unas pocas líneas. Es una herramienta que, dicen, “pasará de las medidas de emergencia a corto plazo, adoptadas en 2023 y que finalizarán en 2025, a un planteamiento más estructural y a más largo plazo para lograr la preparación industrial de la Defensa”. Hay dos maneras de ver el plan de la UE: desde el punto de vista meramente industrial o desde una perspectiva militarista. De momento, casi todo el interés está puesto en el primer enfoque.

El EDIP movilizará 1.500 millones de euros del presupuesto de la UE durante el período 2025-2027 y también respaldará la industrialización de los productos derivados de las acciones cooperativas de I+D apoyadas por el Fondo Europeo de Defensa. El presupuesto del EDIP “también podrá utilizarse para crear un Fondo para Acelerar la Transformación de las Cadenas de Suministro de Defensa (FAST)”, termina aclarando la Comisión. “La brutal guerra de agresión de Rusia contra Ucrania ha devuelto a Europa la guerra de alta intensidad. Tras décadas de gasto insuficiente, debemos invertir más en Defensa, pero tenemos que hacerlo mejor y juntos”, alertó Borrell.

No todos los países de la UE piensan igual

La Defensa, pese a los avances de Bruselas, sigue siendo una competencia de los Estados miembros, y no todas las capitales tienen la misma visión sobre un tema que será decisivo en el futuro de Europa. Sí coinciden muchos en la necesidad de aumentar la inversión, pero discrepan en el cómo. Por ejemplo, Francia es partidaria de potenciar la industria militar europea, como una cuestión más estructural que coyuntural. La invasión rusa de Ucrania es el punto más relevante, pero París pide una mirada larga; de hecho, esa autonomía estratégica a varios años vista ha sido una de las grandes obsesiones de Emmanuel Macron.

Los Bálticos quieren ser más prácticos dadas las circunstancias. Polonia o Estonia quieren que la inversión vaya destinada a que la UE disponga a corto plazo de material militar porque los riesgos son muy elevados. Tiene sentido este planteamiento para ellos porque son países fronterizos con Moscú, por lo que serían la primera línea de Occidente en el caso de guerra a gran escala. En este caso la solución tiene más que ver con el presente que con el futuro; el Este aboga por la inmediatez, y su plan no es menor puesto que ganarán relevancia en la próxima legislatura en la UE. Es más, la propia ministra estonia, Kaja Kallas, es uno de los nombres que suenan para ocupar el cargo de Alto Representante.

Fuente: 20 minutos