¿Está la UE preparada para invertir más en Defensa y cumplir con la compra conjunta de armas que propone Von der Leyen?

Cultura

La Unión Europea nació para la paz, pero ha sido la guerra la que le ha hecho aprender un nuevo lenguaje. Cuando se cumplen dos años de la invasión rusa de Ucrania el bloque comunitario ve cómo sus prioridades han cambiado; ha aparecido una que resultaba tabú hasta no hace tanto: ¿debe la UE invertir más en Defensa? La respuesta, coinciden todos, es que sí. No queda otra. Y la primera en asumir ese nuevo reto es la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ya ha dejado claro que si sigue en el cargo un segundo mandato contará con un comisario de Defensa y con “más Europa” desde el punto de vista estratégico, sobre todo porque la dependencia de Estados Unidos en el plano militar es demasiado arriesgada dados los tiempos que corren.

Daniel Gil, analista en The Political Room especializado en UE, explica a 20minutos que preparada está, pero la cuestión no es si invertir más en Defensa o no, porque “ahí ya hay un consenso, está asumido”. De este modo, la clave está en el cómo. “Hay que preguntarse qué entendemos por gasto en Defensa y sobre todo cuáles son sus ejes“, recuerda el experto. Francia por ejemplo no separa el gasto en Defensa de la política industrial europea; debe ser “una pata más para reforzar esa industria”, en una suerte de proteccionismo al menos en esa área. “Desde el punto de vista francés todo gasto militar tiene que estar supeditado a la reindustrialización”.

De momento, lo que sí ha puesto Bruselas sobre la mesa es la posibilidad de que la UE aborde compras conjuntas de material militar, con el modelo que ya se usó para adquirir vacunas contra la Covid. Así lo anunció Ursula von der Leyen en el último pleno del Parlamento Europeo. “Puede que la amenaza de guerra no sea inminente, pero no es imposible. No hay que exagerar los riesgos de guerra, pero hay que prepararse para ellos”, alertó la presidenta de la Comisión.

Puede que la amenaza de guerra no sea inminente, pero no es imposible. No hay que exagerar los riesgos de guerra, pero hay que prepararse para ellos

“Gastar más, gastar mejor, gastar europeo”, sostuvo la alemana, con una especie de lema que también es un mensaje para reforzar la autonomía estratégica frente a Estados Unidos, pues hasta ahora el paraguas general ha sido la OTAN. Esto sería, además, “una señal fuerte para la industria” europea; esta se encuentra en un proceso de relanzamiento y será una de las prioridades de la próxima legislatura. “Nos centraremos en la innovación para garantizar que Europa tenga esa ventaja en las nuevas tecnologías que vemos desplegarse por todo el mundo en diferentes conflictos”, concluyó.

De nuevo sale a colación el concepto de autonomía estratégica, aunque Polonia -y otros- habla de “capacidades para defenderse de un ataque militar si se da el caso”, y eso requiere, dice Gil, “inversiones en la operatividad de los ejércitos europeos”. Ahí la prioridad es “reforzar la capacidad militar y no tanto la industrial”. Se da por tanto una brecha importante porque al final son dos caminos muy diferentes. Dinero a la industria europea o dinero a comprar armamento a otros países para suplir esos déficit a corto plazo. “Lo segundo no contribuiría a reforzar la autonomía estratégica”, añade el analista. Son enfoques, recuerda, “que se pueden complementar”, pero de momento hay dos ‘equipos’ entre los 27 sobre cómo tiene que hablar la UE el lenguaje de la Defensa, del poder duro.

“No hay dudas, hay que aprender que la Defensa ahora es algo fundamental para el futuro de la UE. Es una cuestión de adaptación, y los Estados miembros ya se están preparando“, sostienen fuentes comunitarias consultadas por este medio, que reconocen que “no será fácil porque era una cuestión que no había estado nunca sobre la mesa”. En ese contexto, en Bruselas combinan el mensaje con iniciativas ya orientadas a la inversión militar. Quizá la expresión más clara -y polémica en parte- en este sentido la dijo hace ya muchos meses el Alto Representante, Josep Borrell. “No podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros”, sostuvo, comparando la UE con un “jardín” mientras que el resto del planeta es “la jungla”.

El trasfondo va precisamente de que la Unión Europea tiene que aprender el lenguaje del “poder duro” porque el órdago de Rusia así lo pide. “Si queremos subsistir tenemos que ser algo más. Debemos dotarnos de medios para hacer frente a esas amenazas“, añadió el jefe de la diplomacia europea; oído cocina, dijeron otros en la capital comunitaria. Así, el pasado mes de enero el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, se ha propuesto destinar 3.000 millones de euros a un nuevo plan para aumentar la producción de equipos de Defensa, inspirado en el histórico programa de adquisiciones del año pasado para ayudar a suministrar proyectiles de artillería a Ucrania.

No podemos ser herbívoros en un mundo de carnívoros

Además, ya hay pasos tangibles en esta dirección. En octubre de 2023 el Consejo adoptó un Reglamento por el que se establece un Instrumento para el Refuerzo de la Industria Europea de Defensa mediante la Adquisición Común (EDIRPA). Con el nuevo procedimiento, se pondrá a disposición de los Estados miembros un reembolso parcial con cargo al presupuesto de la UE cuando las compras conjuntas impliquen a consorcios de al menos tres Estados miembros. El presupuesto del instrumento ascenderá a 300 millones de euros. Meses antes los 27 y el Parlamento Europeo pactaron destinar urgentemente 500 millones de euros del presupuesto de la Unión para potenciar las capacidades de fabricación para la producción de munición y de artillería, así como de misiles.

Lo cierto es que en ciertos puntos los Estados miembros están divididos; en la forma no tienen la misma visión, pero sí en el fondo: la UE de la Defensa tiene que ser una realidad. De este modo, insisten en que “es necesario reforzar la base industrial y tecnológica del sector europeo de la Defensa“. Y es que en lo que a lo militar se refiere los países de la Unión siempre se han agarrado al paraguas de la OTAN y por tanto, de manera indirecta, a Estados Unidos. Ahora el discurso ha cambiado y le puso palabras de manera muy dura el propio Breton: “La democracia estadounidense está enferma, no podemos jugarnos nuestra seguridad cada cuatro años”, aseguró en una entrevista.

Por otro lado, el comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, abrió otro melón: ha propuesto financiar la defensa de la Unión Europea a través de un sistema de emisión de deuda conjunta similar al que ya se utiliza el plan de recuperación. El italiano quiere replicar el formato, no destinar esas ayudas al plano militar. “La experiencia que tuvo la Comisión Europea con la pandemia y la recuperación de los préstamos en el mercado financiero, que fue de cero a 100.000 millones anuales, fue muy positiva”, sostuvo. Tendrían que ser los Estados miembros, eso sí, los que dieran luz verde a esta vía, que de primeras parece compleja.

“Podemos utilizar esta metodología para diferentes ámbitos y objetivos comunes y, entre ellos, la Defensa es absolutamente crucial en este momento“, añadió Gentiloni. En conclusión, la Defensa es una cuestión de industria europea, un motor a futuro frente a Rusia, Estados Unidos o China; pero también un punto de supervivencia. El mundo ha cambiado y la UE tiene que hablar un nuevo idioma… aunque este pueda ir en contra del motivo de su nacimiento. No se vive del pasado, y el futuro será complejo y exigente.

Fuente: 20 minutos