Ursula von der Leyen se queda sin rival: así puede ser el mandato 2.0 de la ‘hiperlideresa’ de la UE

Cultura

La historia de la Unión Europea está llena de grandes nombres. Desde los padres y madres fundadores -aunque de las segundas apenas se hable- pasando por Jaques Delors o Simone Veil, e incluso por un Mario Draghi que se erigió como el “salvador del euro” en los momentos de mayor zozobra para el proyecto europeo. La lista es larga, y a ella se quiere sumar, si no lo ha hecho ya, Ursula von der Leyen. La dirigente alemana es la candidata del PPE para ser presidenta de la Comisión Europea tras las elecciones de junio; y es a la vez la figura que resuena en la cabeza de propios y extraños como la favorita para mantener un poder que ella misma se ha ganado, sumando elogios y también gestionando muchas críticas, sobre todo en los últimos meses.

Este miércoles se cerraba el plazo para presentar candidaturas en el PPE, y nadie le planta cara. En el S&D la opción es un comisario de segunda fila, Nicolas Schmit, porque en realidad ven con buenos ojos la continuidad de la alemana. Parece no tener rival, ni interno ni externo, así que ya se va dibujando cómo puede ser un segundo lustro de Von der Leyen al frente del Ejecutivo comunitario.

Durante su rueda de prensa en Bruselas junto al líder del PPE en la Eurocámara, Manfred Weber, Von der Leyen dibujó las líneas maestras del que sería su segundo mandato: más inversión en Defensa, nada de acercamientos con “los amigos de Putin” y una UE más independiente en la escena global. “Es importante la relación trasatlántica”, dijo sobre los vínculos con Estados Unidos, pero ese ‘matrimonio’, avisó, tiene que darse “con más Europa” que en el pasado. Weber, por su parte, cerró cualquier duda sobre su apoyo, sobre todo tras varios años de roces. “La familia del PPE aportará una potente oferta programática a los pueblos de Europa. Bajo el liderazgo de Ursula von der Leyen lograremos controlar la migración, invertir en la defensa europea y fortalecer nuestra economía para los pueblos de Europa”, expuso.

Con todo, el caso de Von der Leyen es particular. No se postuló hace cinco años, tampoco fue en las listas al Parlamento Europeo; y no se presentará a la Eurocámara tampoco en 2004, pero eso no parece ser importante. Llegó de rebote al cargo y ahora proyecto la imagen de alguien conocida, preparada y capaz de gestionar los designios de la UE en su era más exigente:

Un liderazgo personalista en unos años clave

Ursula von der Leyen era una desconocida para el gran público en el año 2019. La presidencia de la Comisión Europea se disputaba entre el conservador Manfred Weber y el socialista Frans Timmermans, pero los resultados de las elecciones y los recelos de los líderes de los 27 sacaron a ambos del sprint final. En medio de duras negociaciones emergió el nombre de quien había sido ministra de Defensa con Angela Merkel: nacida en Bruselas y con experiencia a distintos niveles. Von der Leyen parecía que iba a pasar casi sin pena ni gloria por el Berlaymont, pero la legislatura le esperaba llena de vivencias sin precedentes.

Empezó titubeante pero el tiempo no le dejó margen ni para adaptarse al cargo. Llegó la pandemia y con ella la Comisión Europea tuvo que poner toda la maquinaria en marcha; la dirigente alemana se convirtió en la cara visible de la UE, directamente, y con decisiones trascendentales y propuestas históricas empezó a construir un hiperliderazgo que dura hasta ahora. De puertas hacia dentro algunos hablan de su mano dura como jefa -ha vivido salidas o intentos de salida de varios comisarios- y bien conocida es su mala relación con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Quienes la elogian, en cambio, valoran su perfil propio y su capacidad para adaptarse a las dificultades.

Cinco años después de sus primeros pasos como presidenta de la Comisión, a Von der Leyen ya hay poca gente que la conozca. “Si hablas de la UE la gente la identifica rápido, eso es algo que pocos presidentes consiguieron en el pasado“, resumen fuentes consultadas por 20minutos. Y ese es uno de los puntos fuertes que tiene para las elecciones de junio. Llega entera a la cita clave, y muy poco desgastada pese a las duras críticas recibidas por su rápido viaje a Israel tras los ataques de Hamás del pasado 7 de octubre. Esa rapidez también se vio con la polémica del Sofagate, cuando quedó apartada de la foto oficial en un viaje junto a Michel a Turquía. Entonces Von der Leyen defendió no solo su labor, sino la de “todas las mujeres” en posiciones parecidas a la suya. Sumó entonces muchos puntos.

Los ritmos de la UE han cambiado

En torno a la UE ha aumentado el foco mediático y por tanto también la exigencia. Von der Leyen lo sabe y ya ha lanzado importantes avisos para el que puede ser su segundo mandato. De momento, ha cerrado la polémica sobre la división en el PPE entre ella y Manfred Weber, tal como se vio en la rueda de prensa que dieron ambos este miércoles para ‘impulsar’ la candidatura de la líder del Ejecutivo comunitario. Ahora todo va mucho más rápido en Bruselas. “Yo trabajo con pro europeos, pro OTAN, pro ucranianos, con grupos que claramente apoyan nuestros valores democráticos“, avisó cuando fue preguntada por un posible acercamiento con la derecha radical tras las elecciones. Es ella quien manda.

Así, la exministra tiene una gran línea roja llamada Vladimir Putin: no habrá freno a los posicionamientos de Bruselas contra Rusia y favor de Ucrania, y eso se va a mantener en un segundo mandato con Von der Leyen al frente. “Con quienes estén en contra del Estado de derecho, ¡imposible! Con los amigos de Putin, ¡imposible!”, sentenció. Siempre se ha definido como “europea” y en ese calificativo no caben coqueteos con el Kremlin ni dudas sobre el futuro de la UE. Con Ursula von der Leyen en el Berlaymont parece que se empieza a hablar el lenguaje del poder.

Paso al poder duro: un comisario de Defensa

Y ese cambio, ese paso al poder duro de la UE, implica giros profundos en las bases del proyecto comunitario. Von der Leyen es muy consciente de esto y por eso su primera gran propuesta si repite al frente de la Comisión es la de disponer de un comisario europeo de Defensa. En términos de competencias hay cabida en los Tratados para ello, y sería un mensaje importante sobre cómo la UE se ha adaptado a los tiempos. Queda la duda eso sí del encaje que pueda tener con la figura del Alto Representante y de cómo se repartan las ‘carteras’, pues corresponde a una por Estado miembro. La invasión rusa de Ucrania ha provocado que vayan desapareciendo temas tabú; este es otro.

¿Tendrá que adaptarse a la nueva agenda?

Habrá otros asuntos en los que Von der Leyen tendrá mucho que decir. El Ejecutivo comunitario tiene la potestad de proponer nuevas medidas en aquellas áreas en las que la colegislación recae sobre el Parlamento Europeo y el Consejo, pero habrá que ver cómo cambia su discurso sobre todo en dos temas: la migración y el Pacto Verde. En el primero los últimos meses ya dan muestra de un pequeño giro; Bruselas empieza a admitir que los postulados de la Italia de Giorgia Meloni son en parte válidos, igual que los acuerdos con terceros países para controlar los flujos. Estos acuerdos, de hecho, han desencadenado duras críticas por parte de la Eurocámara.

La agenda medioambiental es todavía más peliaguda, porque ha sido motivo de división en el propio PPE, en normas como la ley de restauración de la naturaleza, así como en lo relativo a las protestas de los agricultores. Ese Pacto Verde ha acelerado durante la legislatura que ahora acaba, pero Bruselas no descarta darle un nuevo enfoque, en parte por motivos ideológicos y en cierto modo también por el peso que empieza a tener la derecha radical en algunos gobiernos de los Estados miembros.

Gusta a casi todos los líderes

La conclusión después de todo es que aunque nadie quiere decirlo en público todos saben que Von der Leyen es muy favorita para seguir al frente de la Comisión Europea. Su perfil tiene detractores -los Republicanos franceses o Vox ya han anunciado que no la apoyarán-, pero cuenta con más adeptos: líderes que van desde Pedro Sánchez hasta Emmanuel Macron pasando por Donald Tusk o incluso la propia Meloni ven con buenos ojos un segundo mandato de la dirigente alemana. No será igual que el primero, puede que incluso acabe siendo más exigente. Ahora su cara es conocida, y el examen será más complicado.

Fuente: 20 minutos