El enigma de ERC en Barcelona: del adiós de Maragall a la llave de un tripartito de izquierda

Redacción

Ernest Maragall aterrizó el pasado miércoles en Barcelona tras pasar cinco días de viaje por motivos personales en EEUU. El todavía presidente de ERC en el ayuntamiento cerró la semana en silencio, sin aclarar cuál será su destino a corto o medio plazo, después que la número dos de su lista electoral, Elisenda Alamany, diera por hecho el 10 de noviembre, horas antes de que él se subiera al avión que le llevó a Norteamérica, que debe cederle el mando del grupo republicano en el consistorio.

Alamany no puso fecha, ni precisó que Maragall deba irse ya del ayuntamiento, pero fue contundente. Recordó que la candidatura perdió en las municipales cinco de los 10 concejales que tenía en el mandato anterior y cuestionó la estrategia mantenida entre 2019 y 2023, cuando ERC optó por una oposición constructiva, facilitó la aprobación de los cuatro presupuestos del mandato (en un caso, obligada por la dirección del partido) y cerró varios acuerdos con el gobierno de Ada Colau sin que, aparentemente, eso le resultara rentable.

La negociación, por empezar

Entretanto, Barcelona ha celebrado este viernes su quinto ‘cumplemés’ con un gobierno de 10 concejales. Jaume Collboni fue investido el 17 de junio y por ahora ha pagado su escasez de ediles con la derrota en la votación de las ordenanzas fiscales y la retirada forzosa del proyecto de presupuestos para que no fuera, igualmente, tumbado por la oposición.

Ha salvado el pacto con el sector sobre la nueva tasa de terrazas gracias a Junts per Barcelona y más allá de las votaciones va avanzando en la gestión de la ciudad, porque los alcaldes cuentan con un margen notable de actuación. Pero necesita un socio y la negociación no ha empezado.

El tripartito

La situación suele resumirse en que el socialista debe de elegir entre Junts y Barcelona en Comú. Pero hay una derivada tan importante como las anteriores y es la de ERC. Sin los cinco concejales de Esquerra, Collboni no puede poner en práctica la fórmula que dice preferir: un tripartito de izquierdas, que entre el PSC, los Comuns y los republicanos sumaría 24 concejales –la mayoría absoluta está en 21 ediles- y daría estabilidad al mandato. La alternativa es la suma de 21 entre socialistas y Junts.

“¿Pero con quién tenemos que hablar de ERC?”, decía este jueves un alto cargo socialista. Porque ese es uno de los enigmas que están sobre la mesa, y que son varios. Uno, evidente, es cuándo se irá Maragall, y de entrada si aceptará hacerlo en breve.

Llamado a ser alcalde hace cuatro años, cuando logró una victoria histórica que no impidió, vía Manuel Valls, que Ada Colau repitiera como alcaldesa en 2019, el ‘exconseller’ y exdiputado en el Parlament se encuentra ahora en un momento delicado en la carrera de un político, el final. Si hubiera logrado una plaza en el Senado tendría una salida, pero no pudo ser.

La militancia, el grupo o la dirección

Más allá del futuro de Maragall está el debate sobre qué conviene más a ERC. Alamany fue rotunda hace una semana: “Haremos una oposición diferente de la que hicimos los últimos cuatro años. No regalaremos los votos a nadie. Hemos aprendido la lección. Hay que ser responsable con la ciudad pero la ciudad nos ha dado un mensaje muy claro, que no le gustaba un gobierno del PSC y los Comuns. Nuestra función no es ser la muleta de un gobierno de izquierdas”.

Atendiendo a esta declaración, se diría que el tripartito está más crudo que otra cosa. Y entonces surge una pregunta clave: ¿quién decidirá si ERC se muestra a favor de entrar o no en un gobierno de la ciudad con socialistas y Comuns? ¿La federación de Barcelona? ¿El grupo municipal? O, como suele suceder desde que el mundo es mundo, ¿la dirección del partido?

Consultas a la militancia

En todo caso, ERC inició este fin de semana una consulta a su militancia en Barcelona para que pueda posicionarse sobre cómo cree que el partido debe actuar en los tres años largos que quedan de mandato. La primera sesión de esta consulta tuvo lugar el sábado en las Cotxeres de Sants, donde se reunió la asamblea de Barcelona de ERC, un órgano consultivo de la militancia, y el debate se trasladará después a los ‘casals’ del partido en los distritos.

Dicen fuentes republicanas que no hay enfoques muy distintos en cuanto a entrar en el gobierno local en las dos candidaturas a las recientes elecciones de la federación barcelonesa, la lista de la concejala Eva Baró, considerada la más próxima a la dirección de ERC, y la de Patrícia Gomà. Ganó Baró, pero por un suspiro: 365 a 342 votos.

Difícil no tener en cuenta la opinión de la mitad que perdió la votación cuando quedan dos bloques casi iguales a un lado y el otro. Las dos candidaturas han defendido la autonomía de la federación. El tiempo dirá si esta existe o no para una decisión tan relevante.

Los socios potenciales

Mientras los socialistas sostienen que esperan acontecimientos, fuentes de los Comuns aseguran que el grupo de ERC sí es partidario de un pacto de gobierno, pero que espera que la cúpula, que Oriol Junqueras, tome la decisión final. A todo esto, llevamos meses dando por hecho que para que Collboni sume socios a su gobierno tenía que zanjarse, en un sentido u otro, el debate sobre la investidura de Pedro Sánchez. Y el socialista lleva ya cuatro días investido.

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