Israel contra la ONU

Cultura

Israel ha encajado mal las palabras del secretario general de la ONU sobre los precedentes del conflicto en Oriente Próximo. Por ser precisos, lo ha encajado mal el Gobierno ultra que dirige Netanyahu porque no son pocos los israelíes y las organizaciones humanitarias que suscribirían buena parte de lo manifestado por António Guterres. Nada de lo que dijo Guterres se aleja de la realidad ni puede considerarse sesgado. En la sesión del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, además de condenar de forma taxativa y reiterada el ataque de Hamás contra la población israelí, que dejó más de 1.400 muertos y centenares de secuestrados, vino a señalar que esas acciones criminales no provienen de la nada ya que el pueblo palestino ha sido sometido durante más de 56 años a una ocupación asfixiante.

La reacción del Gobierno israelí fue inmediata, haciendo aspavientos y escandalizándose por esa contextualización del conflicto, su ministro de Asuntos Exteriores pidió la dimisión de Guterres y, lo que es peor, se bloquearon los visados a miembros de la ONU. El asunto no es menor. Se da la circunstancia de que en Gaza hay organizaciones humanitarias ligadas a Naciones Unidas trabajando para paliar los efectos letales sobre la población civil de los bombardeos incesantes y del bloqueo impuesto al paso de alimentos, agua, medicinas y combustible. La UNRWA, agencia de la ONU para los refugiados de Palestina, que se ocupaba de la subsistencia del 80% de los gazatíes, ha reportado ya una treintena de sus trabajadores muertos víctimas del bombardeo indiscriminado sobre la franja. Recordemos además que en el sur del Líbano hay fuerzas de interposición de Naciones Unidas, al mando de un general español, donde se encuentran 700 cascos azules nuestros que, desde el ataque de Hamás, permanecen en estado de alerta.

Tampoco hay que olvidar que el Estado de Israel es un producto inventado en el año 1948 por una decisión de la propia Naciones Unidas cuya autoridad ahora Netanyahu pretende denostar. Una decisión fundamentada en la causa sionista que consideraba que ese territorio, conocido como Palestina desde hacía casi dos mil años, era su patria. No voy a entrar en la disquisición histórica sobre si aquello fue o no acertado, pero el hecho documentado es que hubo gente a la que sacaron de sus casas, en las que habitaban generaciones de palestinos desde hacía siglos, para que los judíos liderados por David Ben-Gurión se instalaran en su tierra prometida.

Tampoco hay que olvidar que el Estado de Israel es un producto inventado en el año 1948 por una decisión de la propia Naciones Unidas

Esta es la génesis de un conflicto que llevan arrastrando 75 años y que de una forma directa o indirecta afecta a todo el planeta porque ha servido de incentivo para el terrorismo islámico. Son tantos los episodios en este tiempo y tantos los desaciertos a uno y otro lado que no es fácil ser objetivo, pero resulta incontestable que los palestinos, como expresó Guterres, han visto sus tierras constantemente devoradas por los asentamientos ilegales, su economía asfixiada y su gente desplazada sin esperanza de futuro.

En esos años, Israel ha despreciado sistemáticamente cuantas resoluciones de Naciones Unidas fueron acordadas, incluida la creación de un Estado palestino, única capaz de resolver el conflicto. Todo indica que Netanyahu, rechazado ya por la inmensa mayoría de los israelíes, pretende aprovechar el brutal ataque de Hamás, ajeno sin duda a los intereses del pueblo palestino, para avanzar en la ocupación de Cisjordania como le exigen sus socios ultrarreligiosos, aún más radicales que él. Algo que ni la ONU ni los líderes occidentales que han ido a abrazarle debieran aceptar.

Fuente: 20 minutos