Detenciones, avisos de bomba y ataques en el corazón de Europa: la ofensiva de Hamás reabre la cuestión del terrorismo en la UE

Cultura

Hubo un tiempo en el que el terrorismo fue un preocupación de primera línea para la Unión Europea, y se trata de algo cíclico. Ahora el foco vuelve a ponerse en el asunto, sobre todo en base a dos acontecimientos: la guerra entre Israel y precisamente un grupo terrorista como Hamás, y el ataque yihadista de Bruselas, donde un hombre con un fusil acabó con la vida de dos personas en el centro de la ciudad al grito de “Alá es grande”. Los 27 reaccionaron encendiendo sus alarmas, pero… ¿vuelve a ser el terrorismo un problema para la Unión?

En España por ejemplo esta semana fue detenido en Melilla de Mustafá Maya Amaya -enviado este mismo jueves a prisión sin fianza-, un yihadista de mediana edad nacido en Bélgica que ya fue condenado a ocho años de cárcel por liderar una red dedicada a reclutar terroristas. Además, también resultaron arrestadas otras cuatro personas en el marco de la operación Califa, ya iniciada en 2022. Estos jóvenes, de hecho, habían aumentado su actividad en la red desde los ataques terroristas de Hamás sobre Israel. En general, España había anunciado que vigila a un total de 12 yihadistas que se encuentran libres y que suponen un riesgo para la seguridad.

Daniel Pérez, investigador de la Fundación Euroárabe, explica a 20minutos que “una tipología de violencia asimétrica como es el terrorismo siempre busca sobredimensionar su poder real a través de la percepción de las sociedades donde ataca, de ahí que sea tan importante el apartado propagandístico para infundir miedo y terror”. Es decir, que una cosa “es la alarma social y mediática, y otra la de los servicios de inteligencia, policiales y de seguridad”.

Los datos están ahí, además. “Como acreditan análisis de tendencias como los llevados a cabo por el OIET, los atentados de inspiración yihadista en suelo comunitario han descendido muy notablemente en los últimos cinco años; algo que puede hablar no solo de la caída de la influencia de las organizaciones yihadistas, sino también del buen hacer preventivo y operativo frente al extremismo violento y la radicalización”, resume Pérez, que además sostiene, por otro lado, que “es difícil evaluar y medir cuánto impactan los hechos internacionales en el extremismo violento, y más en el corto plazo”, en referencia a la trascendencia que pueda tener a este nivel el conflicto entre Israel y Hamás.

“Como la radicalización violenta es un fenómeno multifacético, la respuesta no ha de ser solamente securitaria, sino integral y holística. Es decir, que un potencial aumento en las conductas violentas no sólo está relacionado con un aumento de los factores de riesgo, sino también con la fortaleza o debilidad de los elementos protectores”, comenta el analista. ¿Cómo ha de cambiarse entonces la estrategia? Daniel Pérez esgrime que en primer lugar, “si los principales factores empíricos de radicalización violenta en Europa -sea yihadista o de otro tipo- tienen que ver con necesidades psicosociales no cubiertas, entornos desfavorables y narrativas extremistas; tiene sentido abordar conjuntamente este fenómeno y no delegar exclusivamente la responsabilidad a los servicios de seguridad“.

Con esto, dice, “se debe exigir entonces esfuerzos conjuntos por mejorar la prevención de las condiciones psicosociales que llevan a alguien al seguimiento de ideas radicales y, potencialmente, a la comisión de acciones violentas”. Además, las mejoras de las capacidades policiales y judiciales “son vitales para reforzar la respuesta operativa, cuando las políticas de prevención son insuficientes o no han servido de barrera frente a la radicalización”. Por último, Pérez añade que “como ciudadanos europeos tenemos una importante responsabilidad en promover espacios de convivencia pacífica e interculturalidad, pues caer en el odio y la exclusión es hacerle el trabajo sucio a los grupos terroristas”.

“No hablamos de alarma, pero sí se hace necesario aumentar la vigilancia y el seguimiento. Es algo dinámico y lo que hacen los Estados miembros es adaptarse a la situación actual”, sostienen las fuentes comunitarias consultadas sobre el asunto. Por lo pronto, los 27 han decidido poner en marcha el mecanismo de Respuesta Política Integrada a las Crisis (IPCR, por sus siglas en inglés), que permitirá hacer un seguimiento periódico de cómo el conflicto puede acabar influyendo en el grupo comunitario, en aspectos como la seguridad, la migración o precisamente la lucha antiterrorista.

Cuando se produce una crisis o catástrofe, ya sea natural o provocada por el hombre, la UE puede utilizar varios mecanismos sectoriales de respuesta a las crisis para prestar ayuda y resolver la situación. Los mecanismos de respuesta política integrada a las crisis (RIPC) apoyan la toma de decisiones rápida y coordinada a nivel político de la UE en caso de crisis graves y complejas, incluidos los actos de terrorismo. Mediante este mecanismo, la Presidencia del Consejo -que en este caso está en manos de España hasta el próximo mes de diciembre- coordina la respuesta política a la crisis reuniendo a las instituciones de la UE, los Estados miembros afectados (que en este caso son todos) y otros actores clave, como podrían ser los socios del bloque en Oriente Próximo.

Estos pasos llegan además después de varias amenazas de bomba en lugares como el Louvre o en varios aeropuertos de Bélgica y Francia, donde también murió asesinado por un islamista el profesor Dominique Bernard, en un caso que recordó al de Samuel Paty. En Berlín, por otro lado, se produjo un ataque contra una sinagoga. De hecho, incluso España ha elevado su nivel de alerta antiterrorista. Al mismo tiempo, Italia, Francia, Alemania, República Checa, Austria, Eslovenia, Eslovaquia, Polonia y Suecia son los Estados miembros de la UE que han decidido reforzar los controles en sus fronteras, algo que también ha hecho Noruega.

La estrategia de la UE contra el terrorismo

En 2021 -según los últimos datos disponibles- se produjeron en los Estados miembros de la UE quince incidentes terroristas, una cifra muy inferior a años anteriores, tal como explica el Consejo. Además, entre 2019 y 2021 se frustraron en la Unión Europea y el Reino Unido veintinueve planes yihadistas o de extrema derecha. En esos dos años cerca de 1 560 personas fueron detenidas en los Estados miembros como sospechosos de delitos relacionados con el terrorismo.

También en el año 2021, el delito que con más frecuencia dio lugar a una detención, según los datos notificados, fue la pertenencia a un grupo terrorista, seguido la planificación y la preparación de un atentado. Otros sospechosos fueron acusados de financiación del terrorismo, captación e incitación al terrorismo. Francia registró el mayor número de atentados (5), seguida de Alemania (3) y Suecia (2). Austria, Dinamarca, Hungría, Bélgica y España notificaron un atentado cada uno.

Por otro lado, a raíz de los atentados terroristas perpetrados en Madrid el 11 de marzo de 2004, los dirigentes de la UE adoptaron una declaración sobre la lucha contra el terrorismo. Entre otras medidas, acordaron crear el cargo de coordinador de la UE para la lucha contra el terrorismo. Esta figura se encarga de coordinar los trabajos en materia de antiterrorismo dentro de la Unión, supervisar la aplicación de la estrategia antiterrorista del bloque comunitario y mejorar la comunicación entre la UE y los países no pertenecientes a esta.

Fuente: 20 minutos