El debate sobre el cordón sanitario a Vox refleja la tensión de las próximas elecciones europeas

Redacción

Las próximas elecciones europeas van a girar, en lo político, alrededor del previsible auge de la ultraderecha. El PP europeo puede echarse en brazos de una derecha populista que alcance la tercera posición para sacar adelante a su candidato o candidata a la presidencia de la Comisión o en las votaciones parlamentarias. De llevarse a cabo esta “alianza ideológica”, se rompería la tendencia histórica, que ha sido hasta ahora un pacto casi automático en los grandes temas entre los populares y los socialistas europeos. Una suerte de “gran coalición”, Este será el tema central para los comicios que en los 27 se van a celebrar del 6 al 9 de junio del año que viene. 

En este contexto de debate entra Vox. El partido español sorprendió a muchos al unirse al grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (CRE), en lugar del más extremista Identidad y Democracia (ID). Y esta decisión ha sido clave para su “supervivencia” en Bruselas. Cuando comenzó la legislatura, en 2019, se impuso a ID un cordón sanitario de hierro. Quedaron excluidos de los repartos de cargos por un acuerdo que incluyó a los dos grandes, populares y socialistas, a los verdes y a los liberales de Renovar Europa, donde está el movimiento de Macron y Ciudadanos. No consiguieron presidencias de comisiones en el Parlamento, Consejo o Banco Central. En ID están los 62 eurodiputados radicales de la Liga italiana de Matteo Salvini, de la Agrupación Nacional de Marine Le Pen y los ultranacionalistas de Alternativa por Alemania (AfD). 

Pero el partido de Santiago Abascal decidió ir por otra vía, la que representan los ultraconservadores polacos de Libertad y Justicia, o los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni. Contra estos no hay un cordón sanitario explícito. ¿Hay uno implícito? 

Para el eurodiputado de Vox Jorge Buxadé sí que lo hay. “Sufrimos un cordón sanitario evidente e indiscutible durante la primera parte de la legislatura sobre nuestro grupo parlamentario CRE, que se aligeró algo durante la segunda parte”, ha asegurado a preguntas en un encuentro con periodistas esta semana en Estrasburgo. “No obtuvimos ninguna de las vicepresidencias, y nos bloquearon en la Mesa […] Por la Regla D’hont, tanto CRE como ID deberían tener un representante en la mesa del Parlamento Europeo, pero no se consiguió”, explica el diputado, que pone como ejemplo la “lucha extraordinaria” para que su compañero Hermann Tertsch consiguiera una de las 14 vicepresidencias. 

Para Ernest Urtasun, son bloqueados en ocasiones. “En el Europarlamento tenemos un cordón sanitario solo con Identidad y Democracia, a los que se les considera fuerzas no democráticas y siempre se les excluye”, explica el eurodiputado de Sumar. “Vox se colocó en ECR, hay que reconocer que de forma astuta, y sólo le aplicamos un cordón sanitario en algunos asuntos: por ejemplo, cuando algún representante suyo se presenta a algún puesto”, como las presidencias de las comisiones parlamentarias. 

“Aquí Vox no es considerado extrema derecha, y no tiene cordón sanitario como sí lo tiene Identidad y Democracia (ID)”, asegura Adrián Vázquez, eurodiputado de Ciudadanos. “Por eso el PPE está considerando acercarse al CRE de Meloni”

A Buxadé se le considera en los medios de comunicación españoles como el cabecilla de una de las facciones dentro del partido, que acabó con la salida de Iván Espinosa de los Monteros. Tras esta presunta victoria de su facción, la ultraconservadora y proteccionista, frente a la de los liberales, ¿no sería más coherente que en la próxima legislatura fueran en el grupo de Marine Le Pen, Identidad y Democracia? “Primero, no hay ninguna pelea, no hay ningún sector, no es cierto. Y segundo, ¿en qué grupo político va a estar Vox? No puedo decirle al 100%, pero al 99%, seguiremos en ECR, a cuyo crecimiento hemos contribuido”. 

El previsible auge de la ultraderecha en la UE

Las próximas elecciones al Parlamento Europeo se celebrarán en todos los países de la Unión Europea entre el 6 y el 9 de junio de 2024, tal y como han acordado los gobiernos de los 27. En España la cita electoral será el domingo 9. 

En Bruselas preocupa la participación. En el caso español, especialmente, porque no coincide con ninguna otra cita electoral, como sí ocurrió en 2019, fecha en que coincidieron con las municipales. Entonces, la participación fue del 64%. Ganó el PSOE, con 20 eurodiputados, seguido del PP (12), Ciudadanos (7), Podemos (6), Vox (3), Ahora Repúblicas (3), Junts (2) y CEUS (1).

En las elecciones de 2019 hubo una bajada de los partidos centrales (PPE, socialistas y liberales). Para 2024, las encuestas apuntan a que esa reducción podría seguir, según el director de comunicación del Europarlamento, Jaume Duch. Hasta ahora, la gran coalición de populares-democristianos y socialistas-socialdemócratas era casi un automatismo, y votaban con los liberales o verdes como bisagra, recuerda. Ahora puede romperse la tendencia, formando las llamadas “mayorías ideológicas”. 

El líder del PP europeo, el alemán Manfred Weber, ha ido abandonando la postura histórica de los conservadores europeos frente a la extrema derecha. Considera que Giorgia Meloni ha sido “constructiva en Europa, ha apoyado a Ucrania y no ha generado problemas con el Estado de derecho en Italia”. Pactar con ella y su grupo, ECR, para él es una opción.ta

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