Dolores Reyes: “El caso de la Manada y los feminicidios demuestran que el sistema judicial es rancio y patriarcal”

Dolores Reyes: “El caso de la Manada y los feminicidios demuestran que el sistema judicial es rancio y patriarcal”

Redacción

“En Latinoamérica desaparece gente todo el tiempo. La mayoría, mujeres a las que secuestran y que no aparecen nunca más. Hay gente que dedica el resto de sus vidas a buscarlas. En México hay 14 feminicidios cada día, en Argentina uno al día”, constata la escritora Dolores Reyes (Buenos Aires, 1978), quien en 2019, con su ópera prima, ‘Cometierra’, se convirtió en la sorpresa de la literatura latinoamericana. El personaje que le daba título es una joven con un don: si come la tierra que han pisado personas desaparecidas puede adivinar dónde están. Ahora retoma a su vidente protagonista en ‘Miseria’ (Alfaguara), acompañada de su cuñada embarazada, en una nueva y contundente denuncia de la violencia contra las mujeres. 

Reyes, profesora, activista y madre de siete hijos, ve “con simpatía” que digan que sus libros mezclan ingredientes del realismo mágico, que leía con deleite de joven, y del ‘noir’, que le fascina. En sus novelas, “sin embargo, la policía no es quien te cuida sino que está llena de turbiedad y corrupción”. Habla sin pelos en la lengua durante la entrevista en Barcelona. “La policía desprecia a las madres cuando van a denunciar la desaparición de sus hijas. Les dicen que deben estar con el novio, que esperen… No investigan ni les interesan las mujeres. Y eso condena a las familias a recurrir a videntes y curanderos. Entre estos hay muchos estafadores y magia negra con oscuros ritos”, explica quien asegura que no ha recurrido a ninguno para que le lea el futuro. 

Estos proliferan, añade, en lugares donde “la gente está desesperada” por encontrar a sus desaparecidos. Como el barrio del conurbano bonaerense donde Cometierra ve paredes llenas de fotocopias con sus fotos que las buscan junto a anuncios de prostitutas y adivinos. “Ella ve la violencia desatada contra las mujeres, la explotación” y siente la necesidad de ayudar a encontrarlas comiendo tierra, del mismo modo que supo que su padre asesinó a su madre. “Hay zonas como Flores y Liniers -continúa- donde hay mafias y trata de mujeres. Hay una sensación latente de peligro para las mujeres, sobre todo cuando oscurece. Nadie sale a partir de las 9 de la noche. Hacerlo es kamikaze. Pagan sobornos a la policía. Todo el mundo lo sabe, pero hay impunidad. Aquí puedo decirlo, pero cuando hablo en Argentina los trols anónimos me amenazan en las redes”, denuncia Reyes, que luce en cada brazo sendos tatuajes de las portadas de sus libros.

En Latinoamérica suelen tirar los cadáveres de mujeres en fosas comunes y basureros. Piensan que tras usar sus cuerpos ya no valen nada

“Los casos se suceden y las sentencias judiciales se nos ríen en la cara: si llegan a detener a alguien suele salir por falta de pruebas. Encuentran un cuerpo y ni siquiera lo llaman feminicidio. Dicen que mueren por suicidio u otra causa. El sistema judicial es rancio y patriarcal, igual que en España, como se vio con el caso de la Manada. Dicen que las mujeres exageran y luego acaban todas muertas. Menosprecian la vida de las mujeres. Es insultante”, prosigue la autora antes de detallar casos como el de una chica que cada día iba a pedir protección porque su exmarido intentó asfixiarla. “El fiscal solo lo denunció por lesiones leves. Estuvo dos días en prisión y al salir la mató”. O el de otra mujer que había denunciado nueve veces a su pareja, un policía. “Dictaron orden de alejamiento pero no le quitaron el arma ni lo apartaron de la policía. Cuando ella celebraba su cumpleaños con unas amigas, le disparó y la mató”.  

La argentina Dolores Reyes, en Barcelona. | Ferran Nadeu

“Cometierra quiere hallar a las desaparecidas para que sus padres y madres puedan enterrarlas y hacer el duelo, despedirse. Lo peor es no saber qué ha sido de ellas -explica-. Pero en Latinoamérica suelen tirar los cuerpos en fosas comunes, en basureros o zonas baldías. No tienen ni el mínimo de humanidad para devolverlos. Es consecuencia de la misoginia y el odio: demuestra que piensan que tras usar sus cuerpos ya no valen nada y las tiran a la basura”. 

El coraje de las Madres de la Plaza de Mayo

Reyes está agradecida a las Madres de la Plaza de Mayo, “las únicas que se plantaron ante la dictadura en nombre de sus hijos y algunas de las cuales fueron también secuestradas, torturadas y asesinadas”. Ellas le enseñaron “que seguir buscando es una forma de lucha”. Apela por ello a las redes de auxilio que se han tejido entre mujeres contra la violencia machista, algo que en pandemia se agudizó. “Nos hacen creer que el lobo feroz está ahí fuera, pero la violencia está dentro de las casas”.   

Establece además similitudes con el debate en España sobre los desaparecidos de la Guerra Civil. “Hay tantos cuerpos sin identificar en fosas comunes… No tuvieron bastante con aniquilar al adversario, necesitan borrarle de la memoria y evitar el duelo y el entierro. Así las heridas no cicatrizan”.

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