Almudena Ariza: “El peor momento de cubrir un conflicto es cuando me dicen que ya me tengo que ir”

Redacción

Almudena Ariza (Madrid, 1963) lleva desde los 17 años entregada al periodismo, y durante ese tiempo ha cubierto grandes conflictos, tragedias y momentos históricos. Se acaba antes preguntándole cuál no figura en su currículum. Y es que ha sido corresponsal durante tres años en China, nueve en Nueva York y tres en París. Ahora inicia otra aventura. Este miércoles, 26 (23.35 horas) estrena en TVE ‘Españoles en conflicto’. En el programa, casi 70 ‘españoles por el mundo’, en lugar de contar qué bien les va, hablan sobre la cara menos amable de esos países que habitan. Esa que ella siempre ha acudido a conocer para explicarla.

El ser humano huye del conflicto. Usted va a buscarlos.Pero en este vamos a buscarlos para explicarlos y entenderlos. Y lo hacemos a través de españoles con la idea de empatizar con ellos y sus problemas. Nos parecía una forma interesante de abordarlos, sobre todo cuando la gente confiesa tener una cierta fatiga informativa. La primera información que los jóvenes abandonan es la internacional. Por eso pensamos hacerla de una manera más cercana. Este es un formato entretenido, atractivo, informativo y formativo. Porque en el fondo son conflictos estructurales que de una forma u otra nos afectan a todos. Como la deforestación del Amazonas, donde se genera casi el 20% del oxígeno del planeta. No es lo mismo que nos los cuente alguien de allí a que lo haga un español que lo está viviendo.

“La primera información que la gente abandona es la internacional, por eso pensamos hacerla más cercana”

¿Y cómo eligieron a esos casi 70 personajes?Hemos escogido historias inspiradoras o gente que dices que qué vida más difícil tiene, o qué bien lo cuenta. Hicimos ‘castings’ y los que nos han quedado son maravilloso. Hay un episodio sobre Corea del Sur, donde hay el mayor número de suicidios del mundo por ser una sociedad obsesionada por la perfección, y te lo cuentan jóvenes españoles que viven allí. También hablamos de las desigualdades en Suráfrica, el mar de plástico de Filipinas, la violencia en México, la homofobia en Polonia…¿Se queda con alguno?Hay de todo. En el de las armas en EEEU, el programa de estreno, hemos intentado que haya diferentes posturas. Me parece una barbaridad que se haya normalizado esa violencia, y que una parte del país piense que cuantos tiroteos haya más necesitan defenderse. Pero conoces a españoles que han asumido la cultura de las armas. Como una canaria que enseña a sus niñas a disparar y un matrimonio de Texas mimetizado con la cultura tejana. Aunque cuando les pregunto qué pasaría si tienen una discusión superviolenta y cada uno saca su arma…¿Hay españoles que se preguntan por qué están viviendo conflictos que no son suyos?Hemos intentado que la mayoría lleven bastantes años en el país y estén bastante integrados. Aunque algunos dicen que en cuanto puedan se irán. Y cuando usted acude a uno, ¿se lo cuestiona?Al contrario. Yo pido más tiempo. Porque cuando haces una cobertura de este tipo, necesitas un tiempo para hacer contactos, para enterarte de qué pasa, para moverte por el país,,,. El peor momento es cuando me dicen que ya me tengo que ir.Al regresar, ¿le cuesta quitárselo de la cabeza?Muchísimo. Porque se te quedan las personas que has conocido, las historias… En esos días de ‘post’, solo te apetece hablar con la gente que ha estado contigo. Porque hay unas claves y unas vivencias que solo ellos conocen. Cuando te preguntan otros, no sabes qué decir, porque son muchas sensaciones, hay mucho dolor… También historias muy potentes de solidaridad y ayuda, y gente que son auténticos héroes.Como unos abuelitos de Ucrania que decidieron quedarse y te dan una lección de dignidad.¿Son muchas las lecciones que se aprenden?   Sí. Vuelves con mucha humildad y –aunque parece manido– relativizas todo lo que te pasa. Cada día es importante. Y pones en valor que los periodistas estemos sobre el terreno contando lo que pasa.

“Vuelves con mucha humildad y -aunque parece manido- relativizas todo lo que te pasa”

Ha sido corresponsal en puntos que dan una idea del mundo. ¿Qué conclusión ha sacado? Que qué poco sabemos de los demás. Cuando fui a Asia mi cabeza estaba llena de tópicos. Sobre todo de China. Tienes que vivir allí para comprenderlo. Los tres años de Asia fueron una lección de geografía, de antropología, de cultura…. Y de EEUU pensamos que lo conocemos y fue un mundo. Nos pilló la época de Trump, que ganó contra todo pronóstico. Y allí no paran de pasar cosas: tiroteos masivos, huracanes… Cuando fui a cubrir un huracán y veía cómo todos huían y tú ibas hacia allá… Hubo momentos de miedo.¿Ha pensado alguna vez: se ha acabado?La vez que eso lo he vivido más cerca fue al norte de Irak. Los periodistas fuimos al frente. Nos metimos en las trincheras con los kurdos y al otro lado estaba el bando de Sadam Hussein. Ahí hubo más de un momento de decir: ¡wow! El reporterismo de conflictos suele vivir bajo sospecha.Se dicen tantas cosas…. En Ucrania, uno de los episodios más dolorosos en Bucha, en el que el Ejército ruso hizo barbaridades, entramos a dos días de que se fueran los rusos y allí había cadáveres por la calle y una fosa común. Y aún me decían en las redes que nos lo estábamos inventando. Esas controversias siempre existen, pero el rigor lo llevo grabado a fuego. Si me equivoco, soy la primera que se autoflagela. Pero siempre hay gente que desconfía del periodismo. Más ahora que hay tanta política interesada en echarnos porquería y desacreditarnos.

“Siempre hay gente que desconfía del periodismo. Más ahora con tanta política interesada en echarnos porquería”

Tras la guerra o el desastre natural, llega el olvido. ¿Por eso vuelve?Debemos volver. Y ves que países como Japón o EEUU pronto se reconstruyen y parece que no ha pasado nada. Sin embargo, Haití un año después seguía igual. Depende de los países; de lo que se hacen con las ayudas y de los recursos que tienen.Hace 20 años, para una mujer llevar una vida tan nómada suponía renunciar a una familia. Y no ha sido su caso.Tengo una familia amorosa con dos hijos y una pareja de la que estoy superenamorada. Se puede. Aunque es cierto que cuando tus hijos son pequeñitos, hay muchas presión social para las mujeres. Pero sI hubiera renunciado a eso para estar más presente, no habría sido mejor madre. Habría sido una madre amargada. Ahora el periodismo se hace desde las redacciones. ¿El reporterismo es el único reducto que se nutre de la calle?Sigo defendiendo que haya más periodistas sobre el terreno. A mí la calle me lo da todo. En una redacción me muero. Soy como un pajarito en una jaula.

“A mí la calle me lo da todo. En una redacción me muero. Soy como un pajarito en una jaula”

¿La inteligencia artificial es un peligro para el periodismo, pero no para el reporterismo?Yo soy fan. La utilizo y puede ser una herramienta útil. No podemos ir con la bandera de: esto no. Debemos intentar entenderlo.Una pregunta, ¿es cómodo su sofá? Porque igual no ha tenido mucha ocasión de probarlo. Cuando no viaja, participa en maratones, baila salsa…(Ríe) Siempre que puede salgo a correr. Me recoloca las ideas. Y me encanta bailar.¿Y cuando llegue la jubilación y el momento de dejar el periodismo? SI llega un día que no me puedo ni mover, seguiré haciendo mis ‘podcast’. Ahora tenemos muchas maneras de seguir comunicando. 

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