La importancia de la transformación y el cambio en los planes de recolocación profesional

Redacción

En el Grupo Adecco LHH es la división encargada de acompañar a los profesionales y a las organizaciones en sus procesos de cambio y transformación. Un ámbito en el que es líder, de la mano de Marcos Huergo, su director general para el sur de Europa. 

Esta transición es fundamental para dar respuesta a nuevas necesidades que plantea el mercado laboral, tales como la digitalización. Así lo detalla, entre otros muchos aspectos, Marcos Huergo en la siguiente entrevista.

¿Cómo han cambiado los planes de recolocación desde que empezaron a ser obligatorios en empresas de más de 50 trabajadores?

Los programas de recolocación han evolucionado para dar respuesta a las nuevas necesidades del mercado laboral, otorgando un mayor peso a las acciones de upskilling y reskilling y con un mayor componente digital. También hemos constatado una extensión en la duración de los programas (pasando de 6 a 12 meses), la incorporación de compromisos de recolocación y la introducción de medidas específicas para determinados colectivos como talento senior, prejubilados o emprendedores.

No obstante, el principal cambio se da en cómo afrontan las empresas estos planes. En un inicio eran considerados como un coste derivado de una obligación legal y ahora son considerados una inversión en reputación y RSC, así como una medida para la atracción y fidelización de talento: employer branding, engagement y employee experience.

¿Son útiles y eficaces los planes de recolocación? ¿Cuánto tardan de media los participantes en recolocarse?

Los planes de recolocación no sólo aceleran los tiempos de recolocación, sino que mejoran el nivel de empleabilidad de quienes participan en ellos a través de los programas de “desarrollo de carreras profesionales” y de upskilling/reskilling que permiten adquirir y/o desarrollar los nuevos conocimientos y competencias requeridas por el mercado laboral.

Tras 16 años analizando los resultados de nuestros programas, las conclusiones se repiten todos los años: los profesionales que participan en nuestros planes de recolocación tardan menos tiempo en incorporarse al mercado laboral que las personas que no cuentan con estos servicios. 

En el año 2021, hemos acompañado a 10.593 profesionales y el tiempo medio de recolocación fue de 5,4 meses. Los desempleados españoles que no cuentan con este tipo de acompañamiento tardan, de media, 14 meses en reincorporarse al mercado laboral. 

El año pasado asistimos a grandes reestructuraciones dentro del sector bancario y LHH estuvo detrás de muchos de los procesos de recolocación de las grandes entidades. ¿En qué punto están esos planes?. ¿La gente que se acogió a estos programas se ha recolocado ya?. ¿En qué sectores principalmente?

Efectivamente, 2021 ha sido el año con más despidos en el sector bancario con un total de 18.957 trabajadores incluidos en procedimientos de despido colectivo y de bajas incentivadas. Desde LHH estamos acompañando a más del 65% de estos profesionales a través de nuestros “Programas de Recolocación Garantizada” que aseguran la recolocación y la consolidación en un nuevo proyecto profesional para el 100% de los profesionales que opten por esta alternativa.

Los planes de recolocación iniciados en 2021 están aún en proceso, ya que las salidas efectivas son graduales y muchos de ellos todavía están pendientes de desvinculación (en algunos casos hasta el año 2023). No obstante, podemos señalar que el 82% de los candidatos activos ya se han recolocado y esperamos alcanzar el 100% a lo largo del último cuatrimestre del año.

Respecto a los principales sectores donde se están recolocando los profesionales del sector bancario destacan asesoría/consultoría (23%), servicios financieros (19%), el propio sector bancario (12%) y real estate (10%).

Reestructuraciones y reindustrialización

LHH también aborda procesos de reindustrialización. ¿Cómo se le puede dar una segunda vida a una planta industrial que cierra?

Las decisiones de cierre o reestructuración tienen impacto no sólo sobre los trabajadores sino también en los territorios afectados en términos de pérdida de actividad económica y destrucción de empleo (directo e indirecto).

Los programas de reindustrialización impulsados por LHH tienen como objetivo minimizar el impacto de estas decisiones sobre los territorios mediante la captación de nuevos proyectos empresariales generadores de riqueza y de empleo, ya sea a través de la cesión de la actividad a un tercero (“Reemprendedor”), la atracción de nuevos proyectos alternativos (“Greenfields”) o el desarrollo de los ya existentes (“Brownfields”). 

En todos estos supuestos el papel de LHH se centra en identificar potenciales inversores y acompañarlos hasta la puesta en marcha de la nueva actividad; así como crear un marco institucional -con administraciones públicas y agentes sociales- que favorezca la atracción de nuevas inversiones. En último término, se trata de poner en valor los activos industriales y una plantilla cualificada para impulsar nuevas actividades empresariales en los territorios.

¿Cuáles son las ventajas de la reindustrialización para la región donde se lleva a cabo?

La reindustrialización sirve para mitigar el impacto que supone un cese o cierre de una empresa en un territorio, principalmente sobre la actividad económica y el empleo. Ofrece naves industriales en muy buenas condiciones para localizar un nuevo proyecto, trabajadores bien cualificados y en algunos casos producción remanente durante el periodo de arranque del nuevo inversor. Estos proyectos permiten a los territorios mantener la actividad económica auxiliar, así como los empleos indirectos y diversificar la actividad industrial hacia sectores más resilientes y sostenibles.

¿Por qué se debería fomentar que las empresas apuesten por planes de reindustrialización? Los planes de reindustrialización son una medida eficaz para evitar la desertización industrial y el empobrecimiento de los territorios, especialmente en zonas con escaso dinamismo empresarial. Estos planes ofrecen una solución para las empresas que desean salir de un territorio de una forma responsable, así como una alternativa de empleo a los trabajadores afectados y una garantía de mantenimiento de la actividad industrial a nivel local.

Por último, si quiere destacar algún caso de éxito sobre la reindustrialización en España.

Son cada vez más las empresas que incluyen programas de reindustrialización dentro de sus medidas de acompañamiento social. A título de ejemplo podemos destacar la multinacional agroalimentaria belga Ardo Foods que culminó junto con LHH su proyecto de reindustrialización en la planta de Marcilla (Navarra) en marzo de 2022. Este proyecto ofrecía una solución a la falta de competitividad que este emplazamiento venía arrastrando desde hacía varios años.

 El objetivo de esta reindustrialización era claro: la búsqueda de nuevos inversores que dieran continuidad a la actividad desarrollada en la planta, que mantuvieran el mayor número de puestos de trabajo posible y que permitiese a la nueva empresa desarrollar nuevas actividades industriales complementarias en las naves y terrenos disponibles.

Tras un proceso de diez meses, el proyecto finalizó con la compraventa de las naves, los terrenos, la actividad y la subrogación total de la plantilla por parte de la empresa Viru Naturally Ahead, quien presentó un ambicioso plan de negocio que incluyó la ampliación a nuevas actividades que garantizasen la rentabilidad del emplazamiento. Gracias al desarrollo de este proyecto se ha ofrecido una solución óptima a la totalidad de los trabajadores de la fábrica y, además, Ardo Foods seguirá colaborando con Viru Naturally Ahead como proveedor del servicio logístico desde las instalaciones de Marcilla.

Otros ejemplos de proyectos de reindustrialización liderados por LHH son Danone, Endesa, Vestas, Gamesa, TE Conectivity o Vesuvius.

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