Un hospital, un testigo, una inyección: 34 años buscando a los hermanos Isidre y Dolors Orrit

Un hospital, un testigo, una inyección: 34 años buscando a los hermanos Isidre y Dolors Orrit

Redacción

Hospital San Juan de Dios, Manresa, segunda planta. Es 5 de septiembre de 1988. Jesús acompaña a su hermano en el hospital, ingresado por un ataque asmático. Tiene 13 años y se aburre, se escapa a fumar un pitillo. En la época estaba permitido, a o al menos bien visto que fumaran los menores y, además, que se hiciera en una sala, destinada para ello, dentro del mismo centro.

Sintió gritar a unos niños: “Un hombre vestido de médico se los lleva en una silla de ruedas”, cuenta. La escena que le sigue, de ser cierta, impacta: “les pusieron una inyección y los taparon con una sábana blanca”. “Esos niños eran mis hermanos Isidre y Dolors”, cuenta Mari Carmen Orrit. Desaparecieron hace 34 años y, hasta hace unos meses, nadie había aportado dato alguno. Es el primer testimonio que la familia recibe en décadas de alguna persona de las que esa madrugada estuvo en ese hospital.

“¿Dónde están los niños?”

“A las 09:00 horas de aquel 5 de septiembre la Guardia Urbana llama a la puerta”, recuerda Mari Carmen. María, su madre, atendía a sus hijos antes de ir a trabajar. “¿Dónde están los niños? ¿Dónde están Isidre y Dolors?”, preguntaron nada más abrir.

“En el San Juan de Dios”, contestó la mujer. Isidre, el pequeño de sus hijos, de los 14 que tenía -nacieron 15, pero Montserrat murió cuando tenía 3 meses- había ingresado dos días antes, ya que el tratamiento con penicilina que le pusieron para tratar las anginas le había causado reacción. Junto a él, para pasar la noche, se quedó su hermana, de 17, Dolors. “En el hospital no están”, respondieron los agentes.

“Mi madre se llevó las manos a la cabeza: ‘si no están allí, ¿dónde van a estar?'”, recuerda Mari Carmen. Hacía dos meses que había enviudado. Acababan de desaparecer dos de sus hijos. Treinta y cuatro años después siguen sin estar.

Fotos del álbum familiar de Isidre y Dolors. |

Tras décadas de búsqueda, en 2021 Jesús decidió explicar por primera vez lo que según asegura, vio aquel día. Lo hizo en el programa de televisión ‘Viva la Vida’ . Él era un niño por aquel entonces y estaba en la misma planta que Isidre y Dolors.

Tres personas

“Vio como sentaban a Dolors en un silla de ruedas con Isidre en brazos”, cuenta Mari Carmen. “Estaban llorando y llamaban a mi madre”. Jesús asegura que los gritos no se los ha sacado de la cabeza 34 años después. Los siguió, “vio que bajaban hasta abajo… él también bajó”, narra Mari Carmen.

“Había una cortina, como las de las piscinas, de plástico. Él asegura que la apartó y vio que al niño le ponían una inyección y dejaba de llorar. Que le tiraban en una camilla y le tapaban con una sábana blanca“, dice la mujer. “Mi hermana seguía llorando. Le pusieron otra inyección a ella y la taparon con otra sábana blanca”. En la sala, describe el testigo, había algunas camillas más, con sábanas verdes.

“Había tres personas”, afirma, “vestidos de médico: el que bajó a mis hermanos con la silla de ruedas, otro que lo estaba esperando y que les puso la inyección y un tercer hombre que estaba haciendo como una autopsia“. Este último, afirma Jesús, miró hacía donde él estaba y lo vio. “Dijo: ‘¡cogedlo!’. Y luego salió corriendo”.

“El médico de mi hermano dijo cuando desapareció que se iba de vacaciones y que por una trastada no se las iba a perder”, afirma Mari Carmen

Hasta 2021 la investigación arrojó silencio. Dos menores, dos niños, habían desaparecido en un hospital. No se sabía más. Fueron tres las hipótesis policiales: secuestro, fuga o sustracción familiar. La alerta saltó cuando la enfermera, sobre las 6:30 de la mañana, entró para poner el termómetro al niño. “Fue cuando vieron que no estaban ninguno de los dos”.

Isidre y Dolors en dos fotografías compartidas por su hermana. |

Se buscó tarde y poco, denuncia Mari Carmen: “La Guardia Urbana se presentó en casa, pero cuando mi madre les preguntó qué hacer, les dijeron que había que esperar 24 o 48 horas para poner la denuncia y empezar a buscar“. Se impuso el shock. “Los perros tardaron 15 días en rastrear el centro médico; los primeros interrogatorios se hicieron pasados seis años de la desaparición”. 

El hospital se implicó poco, lamenta Orrit: “el director, a través de una enfermera, nos dijo que eso no era una cárcel y entraba y salía quien quisiera”. Aún le cuesta entenderlo, “Isidre tenía 5 años…¿no era su responsabilidad?”. El médico que llevaba al niño no ayudó mucho más, opina la familia: “Dijo que se iba de vacaciones a Turquía y que por una trastada no se las iba a perder“.

Se investigó una posible fuga: “Mi hermana no estaba preparada para poderse escapar, era una niña muy introvertida y tenía una discapacidad visual, que se detectó un poco tarde, y le costó el aprendizaje. Cuando vieron que necesitaba gafas era mayor, no se sabía ni las letras, no podría desenvolverse por ella misma”. Se descartó.Otra de las líneas de investigación pasó por descartar una posible sustracción por parte de la familia: “Durante mucho tiempo pensamos en esa teoría”, afirma Mari Carmen. “Una chica de la cafetería dijo que escuchó a mis tíos decir que había que obligar a mi madre a dar en adopción a los niños cuando mi padre estuvo ingresado en el Hospital San Juan de Dios por el cáncer… pero es que mi padre no estuvo nunca en ese hospital”, añade la mujer.

Un investigador privado, que ayudó durante años a la familia Orrit, apuntó en esa dirección. “Pero no tiene sentido… Si tú tienes dinero y te arriesgas a llevarte a los niños, haces tu vida por otro lado y los tienes contigo. Lo que no haces es quedarte en tu pueblo -él se quedó- y mandar a estos niños con otros familiares”.

“Una policía me dijo que igual querían al niño para una adopción y a mi hermana se la habían llevado para ejercer la prostitución”

Los investigadores también descartaron el secuestro: “¿Es lo único que quedaba, ¿no? Tráfico de órganos, trata de blancas, adopción…”, medita con dureza y dolor Mari Carmen. “Al principio la policía dijo que quién iba a secuestrar a unos niños que no eran nadie, pero, entonces, ¿qué pasó?”, clama la mujer.

“Una policía me dijo que igual querían al niño para una adopción y a mi hermana se la habían llevado a un sitio de prostitución. Recuerdo que le dije: ¡pero si es una niña!… y ella me contestó ‘bueno, hay muchos hombres a los que le gustan las niñas‘. Se me paró el corazón”.

Un detective

A lo largo de los años la familia Orrit ha luchado contra los elementos para saber qué pasó. María escribió al Rey, a Jordi Pujol… no recibió respuesta más allá del acuse de recibo.

El sumario “plagado de contradicciones”, denuncia Orrit, solo tiene una prueba contundente: las gafas de Dolors que, supuestamente, se hallaron en la habitación. “Después de 30 años nos las dan: hemos estudiado el ADN, no son de mi hermana, son de una persona mayor”.

La familia Orrit ha sufrido ausencia y olvido, también engaños. Un detective les robó 50.000 pesetas de la época. “Con la situación de mi madre, viuda, con once niños en casa, tres fuera ya… Nos pidió el dinero para empezar a investigar. Fuimos a La Caixa y, como nos vieron tan mal, nos permitieron devolverlo poco a poco”, recuerda. Pagaron al detective “y nunca más nos recibió”. 

Foto en la que salen todos los hermanos Orrit, meses antes de la desaparición. En rojo, Dolors e Isidre. | CASO ABIERTO

Caso archivado

La justicia contempló la hipótesis del rapto en el caso de Isidre y la de la inducción al abandono del hogar en el caso de Dolors. El caso se archivó en 2016. El nuevo testimonio, el del testigo, llevado al Juzgado de Manresa, no fue suficiente para reabrir el caso, los delitos habían prescrito. “¿Qué pruebas hay de la inducción…? Es una desaparición”, denuncia Mari Carmen. La diferencia, judicialmente, es notable: las desapariciones no prescriben hasta que aparezca la persona ausente; los delitos, sí.

Han llevado su reivindicación hasta el Tribunal de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo y esperan respuesta. “Pedimos que se revise, que se trate como una desaparición. Se han pasado años diciendo que no hay hilo de donde tirar y ahora que lo tenemos no lo quieren escuchar”.

Ángela, María Rosa, Alfredo, Mari Carmen, Engracia, Manel, Jordi, Isabel, Montserrat, Yolanda, Marta, Daniel, María Teresa… son los hijos de María. En esta lista faltan dos: Isidre y Dolors. No sabe dónde están.

Foto de la familia Orrit. En rojo, con un círculo, Isidre y Dolors. |

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