Etiopía: El bloqueo de la asistencia a Tigray perjudica a sobrevivientes de violación sexual

Etiopía: El bloqueo de la asistencia a Tigray perjudica a sobrevivientes de violación sexual

En un contexto en el que los establecimientos de salud de la región de Tigray, en el norte de Etiopía, están devastados, el bloqueo a la asistencia establecido por el gobierno etíope impide que las personas sobrevivientes de violencia sexual reciban atención luego de una violación.
El asedio de Tigray que provocó el gobierno a partir de junio implica la doble victimización de las personas sobrevivientes, ya que se les niega apoyo médico y psicosocial (de salud mental) fundamental.
La Unión Africana, la ONU y los donantes internacionales deberían apoyar que se lleve adelante una investigación internacional e interpelar a todas las partes involucradas en el conflicto de Tigray para que cesen los abusos y permitan el acceso rápido e irrestricto de la asistencia.

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Proveedora de servicios apoya a sobreviviente de violencia sexual en la región de Tigray, Etiopía, el 27 de febrero de 2021.
© 2021 Eduardo Soteras/AFP vía Getty Images

(Nueva York) – En un contexto donde los establecimientos de salud de la región de Tigray, en el norte de Etiopía, están devastados, el bloqueo a la asistencia y a la prestación de servicios esenciales establecido por el gobierno etíope impide que las personas sobrevivientes de violencia sexual puedan recibir atención luego de una violación, señaló Human Rights Watch en un informe presentado hoy.

Noviembre 9, 2021

“I Always Remember That Day”

En el informe de 89 páginas denominado “‘I Always Remember That Day’: Access to Services for Gender-Based Violence Survivors in Ethiopia’s Tigray Region” (“‘Siempre recuerdo ese día’: Acceso a servicios para sobrevivientes de violencia de género en la región etíope de Tigray”) se documenta el grave impacto sobre la salud, los traumas y la estigmatización que sufren las personas sobrevivientes de violencia sexual de entre 6 y 80 años desde que comenzó el conflicto armado en Tigray en noviembre de 2020. Human Rights Watch destacó particularmente al costo humano que tiene el asedio impuesto por el gobierno etíope en la región, que ha impedido una respuesta de manera adecuada y sostenida a las necesidades de las personas sobrevivientes, así como la recuperación del sistema de salud de la región, que se encuentra destruido.

“En los primeros nueve meses del conflicto de Tigray, las partes beligerantes cometieron numerosos actos de violencia sexual y, al mismo tiempo, atentaron de manera deliberada contra establecimientos de salud dejando indefensos a los sobrevivientes y a sus comunidades”, manifestó Nisha Varia, directora de Incidencia sobre Derechos de la Mujer de Human Rights Watch. “El asedio de Tigray que provocó el gobierno a partir de junio implica la doble victimización de las personas sobrevivientes, ya que se les niega apoyo médico y psicosocial (de salud mental) fundamental”.

La Unión Africana, las Naciones Unidas y donantes internacionales deberían interpelar al gobierno etíope y a todas las partes involucradas en el conflicto de Tigray, incluido el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), para que cesen los abusos, permitan el acceso rápido e irrestricto de la asistencia en el norte de Etiopía y apoyen que haya investigaciones internacionales sobre los presuntos abusos.

Human Rights Watch entrevistó a 28 trabajadores de la salud y de asistencia, donantes, personas sobrevivientes de violencia sexual y testigos. También consultó otros 43 casos individuales de violencia sexual en Tigray, documentados mediante anotaciones anonimizadas de médicos y de proveedores de servicios tomadas al ingresar a un paciente, y entrevistó por teléfono y por escrito a autoridades regionales de Tigray. Human Rights Watch envió un resumen de hallazgos y solicitudes de información a autoridades federales etíopes, pero no obtuvo contestación.

El conflicto de Tigray ha generado denuncias generalizadas de violencia sexual en zonas controladas por las fuerzas federales etíopes y eritreas, y por las milicias regionales amharas, que incluye violaciones sexuales, violación grupal, esclavitud sexual y torturas, a las que, a menudo, se le suman el asesinato de familiares, golpizas y ofensas degradantes por motivaciones étnicas. Los combatientes de Tigray han participado en violaciones sexuales, asesinatos y otros abusos contra refugiados de Eritrea en la región, así como contra civiles de la etnia amhara en la región de Amhara.

Human Rights Watch concluyó que las necesidades de atención de la salud de las personas sobrevivientes de violencia sexual han incluido la interrupción del embarazo, tratamiento para VIH y hepatitis B, y atención por fracturas, heridas causadas por arma blanca y fístulas traumáticas. Los sobrevivientes también buscaron ayuda para tratar depresión, ansiedad y estrés postraumáticos.

“Un día se presentaron en el hospital varios militares etíopes con una niña [adolescente]”, contó un médico que trabaja en un hospital en un centro urbano. “La examinamos y descubrimos que estaba embarazada. Era una de las esclavas sexuales en el campamento militar de Gereb Giba [cerca de Mekelle, la capital regional]”.

El médico contó que tenía hepatitis: “Con su consentimiento interrumpimos el embarazo. Le dimos medicamentos contra la hepatitis. Después de eso, muchas mujeres y niñas vinieron buscando medicamentos y poner fin a sus embarazos; habían sido violadas por los actores del conflicto, principalmente soldados eritreos y etíopes”.

Durante los primeros nueve meses del conflicto, las fuerzas etíopes, eritreas y amharas se dedicaron a saquear y destruir los establecimientos de salud en Tigray. Esto, junto con la presencia de soldados en los puestos de control en los caminos y cerca de los establecimientos de salud o dentro de ellos, impedía que las personas sobrevivientes, en especial, las que vivían fuera de las zonas urbanas, recibieran tratamiento dentro del período crítico de 72 horas para evitar embarazos y VIH. Un proveedor de asistencia humanitaria expresó que, de los casos de violencia sexual que llevaba el organismo en el que trabaja, “más del 80 % de las víctimas y sobrevivientes no se presentaron en el período de 72 horas”.

Luego de que las autoridades etíopes declararon unilateralmente el cese al fuego a fines de junio, el gobierno sitió la región, lo que incluyó el bloqueo de alimentos, medicamentos, dinero en efectivo y combustible, en violación del derecho internacional humanitario. Esta medida frenó la recuperación de los servicios de salud.

Según Human Rights Watch, los organismos de asistencia no han podido establecer ni incrementar una respuesta que sea acorde con los estándares internacionales. Para poder dar cualquier respuesta de mayor envergadura será necesario solucionar las enormes falencias que existen, por ejemplo, la necesidad de contar con actividades de extensión y apoyo a la comunidad, la creación de “espacios seguros” para mujeres y niñas, la disponibilidad de gestión clínica de servicios de violación sexual, salud mental y apoyo psicosocial, así como el acceso a atención especializada. Se debería poder acceder a todos los servicios, que deben tener en consideración las necesidades y circunstancias específicas de las personas con discapacidad, hombres, personas mayores, niños y niñas. Los prestadores de atención de la salud, que han tratado casos angustiantes y trabajado en ellos sin tener demasiado apoyo en un contexto de enormes desafíos, también deberían recibir apoyo de salud mental.

La magnitud de la violencia sexual contra mujeres y niñas en Tigray, la persistencia de abusos y el daño causado a las personas sobrevivientes por las medidas tomadas por el gobierno federal, así como los actos de violencia sexual cometidos por las fuerzas de Tigray contra civiles de la etnia amhara en la región de Amhara, indican que es necesario que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU establezca una investigación independiente de los abusos relacionados con el conflicto, incluidos los obstáculos a la asistencia, manifestó Human Rights Watch.

“A un año desde que se inició el devastador conflicto de Tigray, las sobrevivientes de violencia sexual -desde la violación en grupo hasta la esclavitud sexual- siguen necesitando desesperadamente atención sanitaria y servicios de apoyo”, afirmó Varia. “Las mujeres y niñas de Tigray no solo viven abusos aberrantes, sino que además se enfrentan a la escasez de alimentos, medicinas, atención especializada y apoyo basado en la comunidad, que son esenciales para poder comenzar a recuperarse y reconstruir sus vidas”.

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