Haití debe poner fin al abuso sexual en el fútbol

Haití debe poner fin al abuso sexual en el fútbol

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Residents of the Centre Technique National in Croix-des-Bouquets play in a match on May 12, 2020. Earlier this year, survivors and family members accused Haitian Football Federation president, Yves Jean-Bart, of raping young female players at the center and subjecting them to other abuses. 
© 2020 PIERRE MICHEL JEAN/AFP via Getty Images

(Nueva York) – La Federación Internacional de Fútbol Asociación (Fédération Internationale de Football Association, FIFA) debería inhabilitar de manera permanente al presidente de la Federación Haitiana de Fútbol Yves Jean-Bart para participar en ese deporte, señaló hoy Human Rights Watch. El 15 de octubre de 2020, la FIFA anunció que su equipo de investigación había completado su informe sobre Jean-Bart, acusado de haber violado a niños, niñas y mujeres jóvenes y de haber cometido otros actos de abuso sexual contra ellos. El 22 de noviembre vence la segunda suspensión por 90 días que la FIFA le aplicó a Jean-Bart.

Las autoridades haitianas deberían investigar rigurosamente estos señalamientos, plantear las acusaciones pertinentes de manera expeditiva y garantizar seguridad a las personas sobrevivientes, manifestó Human Rights Watch.

La investigación de la FIFA se inició a partir de varias acusaciones de que atletas infantiles eran objeto de abusos sexuales y de otro tipo en el Centre Technique National en Croix-des-Bouquets, también conocido como “El Rancho”. El órgano de decisión de la FIFA, que está facultado para establecer una inhabilitación de por vida e imponer multas significativas, será quien determine el resultado. La FIFA suspendió a Jean-Bart de “todas las actividades futbolísticas” en mayo y amplió la suspensión hasta el 20 de agosto. Sin embargo, la cadena alemana Deutsche Welle informó que Jean-Bart, también conocido como “Dadou”, estaba visitando “en medio de la noche” en El Rancho a jugadores juveniles federados, lo que genera dudas con respecto a cómo se cumplió la suspensión.

“Es urgentemente necesario que la FIFA proteja a los niños y niñas que aún están en peligro de entrar en contacto con Jean-Bart garantizando que la actual inhabilitación contra él se haga efectiva, investigando plenamente a todos los demás líderes de la Federación Haitiana de Fútbol a quienes se acusa de estar enterados del abuso sexual o de facilitarlo, y cooperando con las autoridades penales que juzguen estos delitos”, señaló Minky Worden, directora de Iniciativas Globales de Human Rights Watch. “No se trata de un caso de excepción. Los atletas han declarado que muchos otros funcionarios de la Federación Haitiana de Fútbol —funcionarios que eran responsables de su seguridad— participaban en abusos sexuales o bien estaban enterados de ellos y se hacían de la vista gorda”.

Desde mayo, Human Rights Watch ha entrevistado a gran cantidad de testigos y recabado pruebas de la existencia de violaciones de derechos humanos sistémicas en el fútbol haitiano, como la confiscación de pasaportes de los jugadores, abusos de los derechos laborales, acoso de atletas infantiles para explotarlos sexualmente y amenazas de matar a testigos y a sobrevivientes. El Tribunal de Ética independiente de la FIFA envió a su equipo a Haití. Human Rights Watch colabora con el equipo de derechos humanos de la FIFA para cerciorarse de que los sobrevivientes reciban terapia para el trauma y que los testigos estén protegidos, y ha proporcionado pruebas de abusos específicos a la FIFA protegiendo al mismo tiempo la identidad de los sobrevivientes.

Jean-Bart ha sido presidente de la federación de fútbol de Haití desde 2000 y en febrero de 2020 fue reelegido para un sexto mandato. También supervisa equipos y entrenamientos de jóvenes, hombres y mujeres, y un equipo de niñas llamado “Las tigresas”, que se fundó en 1972. Jean-Bart rechazó públicamente todos los señalamientos en su contra.

La FIFA suspendió a otros dos trabajadores de la federación en agosto y a uno en octubre, con lo cual en este momento la FIFA investiga a un total de cuatro funcionarios por haber supuestamente participado en agresiones sexuales contra jugadores y en otros delitos. Human Rights Watch tiene conocimiento de quejas contra por lo menos otros cinco altos funcionarios de la federación, incluidos señalamientos de abuso de atletas y réferis. Tres de estos funcionarios sénior fueron mencionados en un informe del periódico The Guardian, que confirmó que se estaba investigando a Fenelus Guerrier, Garry Nicholas y Rosnick Grant, un vicepresidente de la federación que también está a cargo de la comisión nacional de réferis.

Varios jugadores de fútbol contaron a Human Rights Watch que Guerrier les quitó sus pasaportes, o que Jean-Bart les retuvo estos documentos, una práctica relacionada con la trata de personas, el cautiverio y el control. Según relataron los atletas a Human Rights Watch, esto dio lugar a manipulaciones, coerción y a un aterrador ciclo de abusos, ya que sin sus pasaportes no podrían huir a un lugar seguro y dar a conocer los abusos. Muchos exatletas señalaron que nunca les devolvieron sus pasaportes. “Retener mi pasaporte es una forma de garantizar mi silencio”, manifestó un exjugador. 

“Durante la investigación sobre las condiciones en El Rancho, nos enteramos de que funcionarios de la federación habían retenido documentos que se consideran delicados, incluidos 11 pasaportes de jugadoras femeninas de diversos clubes de fútbol”, afirmó Pierre Esperance, director ejecutivo de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos (Réseau National de Défense des Droits Humains, RNDDH), que publicó un informe sobre presuntos casos de abuso sexual en la federación de fútbol de Haití. “Estos pasaportes terminaron en las manos de Yves Jean-Bart, lo que significa que pudo extorsionar y silenciar a víctimas y testigos”.

En Haití, las mujeres y las niñas enfrentan obstáculos para que se haga justicia, y la violencia de género es un problema extendido. No existen en Haití leyes especiales contra la violencia doméstica, el acoso sexual u otras formas de violencia específica contra mujeres y niñas. La violación sexual fue el único delito que se tipificó expresamente en 2005 mediante decreto ministerial.

En 2017, el Ministerio de Salud de Haití divulgó una encuesta que indicaba que una de cada ocho mujeres haitianas señalaba haber sufrido violencia sexual en algún momento de su vida. Según la Encuesta Nacional sobre Violencia contra Niños y Niñas en Haití de 2012, “1 de cada 4 mujeres y 1 de cada 5 hombres en Haití han sufrido por lo menos un incidente de abuso sexual antes de los 18 años”. Human Rights Watch documenta desde hace tiempo que las mujeres y las niñas en Haití que intentan obtener justicia tras sufrir violencia sexual se enfrentan con varios obstáculos, incluida la estigmatización y las amenazas. Algunas sobrevivientes sufren represalias cuando presentan denuncias penales y esto hace que desistan de las acusaciones.

La FIFA aporta USD 1,5 millones por año a cada federación de fútbol en el marco del programa “FIFA Forward”. El objetivo de esta importante suma era ayudar al desarrollo del fútbol femenino en Haití, pero influyentes funcionarios del ámbito futbolístico haitiano lograron manipular esos fondos para crear un sistema de explotación sexual y trata de personas. Es sumamente necesario que en esos programas se establezcan salvaguardas que impidan el aumento de los desequilibrios de poder que facilitan la explotación de jóvenes atletas y que garanticen la protección de los derechos humanos de esos atletas, señaló Human Rights Watch.

En vista de los abusos aberrantes cometidos contra niños, niñas y adultos atletas por funcionarios de la Federación Haitiana de Fútbol, Human Rights Watch formuló las siguientes recomendaciones:

La FIFA debería implementar medidas eficaces para garantizar la seguridad de todos los que participen en el fútbol en Haití. Esto incluye poner en marcha un comité de normalización temporal y establecer condiciones contractuales rigurosas para los futuros otorgamientos de fondos.

La FIFA debería asegurarse de que todos los que hayan participado en actos de abuso respondan por sus actos, aplicándoles sanciones disciplinarias, inclusive la inhabilitación permanente, y que esas sanciones sean proporcionales a la gravedad del abuso y a la participación de los funcionarios o miembros. Debería colaborar plenamente con cualquier investigación penal paralela a fin de que se haga justicia para los sobrevivientes abusos y de establecer un proceso que les asegure reparaciones suficientes por el daño sufrido.
La FIFA debería comprometerse de manera inequívoca a que los dirigentes del fútbol, responsables de “responder a las consideraciones relacionadas con un niño o niña”, tengan que rendir cuentas cuando no lo hagan. Hasta 2019, todas las federaciones de fútbol debían contar con estructuras para realizar denuncias de manera confidencial y “designar a un funcionario principal encargado de la salvaguardia de la infancia”. La FIFA debería asegurarse de que las “directrices para detectar, prevenir o minimizar los riesgos para los niños que participan en el fútbol” de su programa FIFA Guardians se implementen efectivamente no solo en Haití, sino también en las 211 asociaciones miembro de la FIFA.

Human Rights Watch exhorta a los donantes internacionales de Haití, entre ellos, al Gobierno de Estados Unidos, a insistir en que se brinde una respuesta integral a la violencia de género en los deportes, que incluya medidas para la prevención, el monitoreo, el apoyo para sobrevivientes y el juzgamiento de los agresores. Los organismos internacionales, como la Organización Internacional del Trabajo, deberían informar sobre los casos de trabajo infantil y abusos en el lugar de trabajo que se han presentado en la federación de fútbol y procurar establecer sistemas para solucionarlos.

Por último, el Gobierno de Haití debería tomar medidas urgentes para realizar una investigación exhaustiva de los presuntos abusos, incluso iniciando de inmediato una investigación judicial sobre los señalamientos, obligando a todos los responsables a rendir cuentas y garantizando reparaciones para los sobrevivientes. Haití debería garantizar la protección de los testigos y la seguridad de los sobrevivientes. Hasta la fecha, Yves Jean-Bart ha sido interrogado por un fiscal en Haití, pero aún no se lo ha acusado de ningún delito.

Las reformas del código penal haitiano de 2020 que tipifican la agresión sexual y la violencia de género son un importante avance. Aunque no entrarán en vigor sino hasta 2022, los artículos que hacen referencia a la violencia y a las agresiones sexuales deberían orientar a las autoridades judiciales con respecto a los elementos de los presuntos delitos que deben tenerse en cuenta.

“Muchos atletas y réferis de Haití han tenido que soportar delitos terribles para poder participar en el fútbol”, señaló Worden. “Su valentía al animarse a denunciarlos ante la FIFA es inspiradora y aleccionadora. Los líderes de la FIFA deberían estar a la altura y realizar acciones audaces y efectivas para remediar los abusos y establecer medidas de prevención sólidas, de modo que ningún otro niño o niña sufra estas experiencias”.

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