Estados Unidos: diez pasos para unas elecciones seguras y creíbles

Estados Unidos: diez pasos para unas elecciones seguras y creíbles

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Un votante porta su máscara para protegerse contra el coronavirus mientras hace fila en la High School Riverside durante las elecciones primarias de Wisconsin el 7 de abril de 2020, en Milwaukee. 
© 2020 AP Photo/Morry Gash

(Washington, DC) – Los funcionarios locales, estatales y federales de Estados Unidos deberían seguir diez principios fundamentales para promover elecciones seguras y creíbles el 3 de noviembre de 2020, dijo hoy Human Rights Watch.

Los principios, extraídos del derecho internacional de los derechos humanos, proporcionan una hoja de ruta para la protección de los derechos por parte de los funcionarios electorales, las fuerzas del orden y otras autoridades en todos los niveles de gobierno. Los funcionarios y las empresas de redes sociales tienen responsabilidades en materia de derechos humanos para prevenir y mitigar la incitación a la violencia y la discriminación en sus plataformas.

“Los funcionarios electorales de todos los niveles en EE.UU. deben abordar sus trabajos con un enfoque implacable y no dejarse distraer por demandas judiciales retóricas, confusas y frívolas”, dijo Nicole Austin-Hillery, directora ejecutiva del programa de EE.UU. para Human Rights Watch. “Votar es un derecho fundamental y los funcionarios tienen el deber de permitir que todos los votantes voten, y de contar todos los votos emitidos”.

Algunas medidas que los funcionarios electorales adoptaron para abordar la pandemia de COVID-19 durante las primarias a principios de este año impidieron el derecho al voto o tuvieron efectos de discriminación racial, dijo Human Rights Watch. Los funcionarios deben asegurarse de que todos los votantes tengan acceso a todos los métodos de votación obligatorios, ya sea en persona o por correo.

Las amenazas y actos de violencia recientes de grupos extremistas han puesto de relieve la necesidad de que las autoridades tomen medidas para proteger los derechos de los votantes y manifestantes, dijo Human Rights Watch.

“Los funcionarios en EE.UU. están obligados a proteger a todas las personas de las amenazas, el acoso y la violencia”, dijo Austin-Hillery. “Las autoridades estatales y federales deben trabajar activamente para prevenir e investigar la violencia de los supremacistas blancos y otros grupos, y la supuesta connivencia de la policía u otras fuerzas de seguridad”.

Human Rights Watch, junto con la Conferencia de Liderazgo en Derechos Civiles y Humanos y la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), envió el 7 de octubre una carta firmada por 58 grupos al Fiscal General William Barr y al Director de la Oficina Federal de Investigaciones Christopher Wray, pidiéndoles que adopten medidas de protección contra la violencia de los supremacistas blancos durante el período electoral.

Human Rights Watch ha documentado abusos recientes por parte de las fuerzas del orden en las protestas en EE.UU. y ha instado al gobierno federal a no desplegar en las manifestaciones agencias que carezcan de una capacitación significativa en control de multitudes o que tengan un historial de abusos contra los derechos humanos. Los agentes del orden están obligados a respetar el derecho a reunirse pacíficamente y a no hacer un uso excesivo de la fuerza ni realizar detenciones arbitrarias.

Los intermediarios de Internet, como las plataformas de redes sociales, también tienen la responsabilidad de respetar los derechos humanos y mitigar los daños, como la incitación a la violencia, que resultan de sus prácticas comerciales. Los principios que deben guiar a los funcionarios locales, estatales y federales, así como a las empresas de redes sociales, cuando corresponda, son los siguientes:

Asegurar que todos los votantes elegibles puedan ejercer su derecho al voto comunicando de manera efectiva sobre los procedimientos de votación, garantizando la disponibilidad y accesibilidad de varias opciones de votación y adoptando medidas adicionales según sea necesario.
Asegurar el derecho al voto sin discriminación ni efectos discriminatorios.
Proteger el derecho a la salud durante la votación y durante las actividades relacionadas con las elecciones.
Brindar revisión, apelación y reparación sin demora por violaciones al derecho al voto.
Permitir un monitoreo sin restricciones por parte de observadores electorales imparciales y no partidistas.
Mantener el derecho al voto y la “voluntad del pueblo” en el centro del recuento de los votos.
Prevenir la violencia y la intimidación de los votantes por parte de grupos extremistas y otros antes, durante y después de las elecciones.
Garantizar el acceso a información electoral precisa; actuar para prevenir o mitigar los abusos de derechos.
Garantizar el derecho de reunión pacífica.
Minimizar los arrestos y el uso de la fuerza en respuesta a las protestas.

Los países ​​y los organismos internacionales de derechos humanos interesados, incluidas las Naciones Unidas, el Consejo de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, deben monitorear la situación de los derechos en EE.UU. durante el período electoral y estar preparados para pronunciarse en defensa de los derechos fundamentales. No deberían respaldar prematuramente un resultado electoral, lo cual podría tener repercusiones políticas.

“La hoja de ruta para unas elecciones estadounidenses seguras y creíbles se puede encontrar en el respeto por los derechos humanos”, dijo Austin-Hillery. “Las autoridades locales, estatales y nacionales, así como las empresas de redes sociales, juegan un papel importante en la protección de los derechos fundamentales de los votantes estadounidenses y otros. La comunidad internacional debería monitorear de cerca estas preocupaciones”.
 

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